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7 de febrero de 2017, 4:00 AM
7 de febrero de 2017, 4:00 AM

El tema de las lenguas indígenas –presentes e invisibilizadas desde hace siglos− nos interpela directamente. Aunque no somos los únicos ni los que más lenguas albergan en su territorio, sí estamos entre los países que tratan de abordar este tema −desde hace relativamente pocos años−, con enfoques que responden a nuevos desafíos: la democracia, la inclusión, la equidad.

Si lo que se pretende para la Santa Cruz de 2061 es una sociedad abierta, inclusiva y con una identidad positiva y fuerte, es importante aprender a reconocer y valorar más otras formas de ser y de ver el mundo, a relacionarnos con otras lenguas y otras culturas en un clima de respeto y de enriquecimiento mutuo, no solo con las que vienen de afuera, sino (y especialmente) con las que han aportado a la identidad nacional y local desde siempre.

Es que hay que considerar dos perspectivas cuando se habla de lenguas. Cada una expresa una identidad cultural y, por lo tanto, sus hablantes tienen el derecho a alfabetizarse con ella como lengua materna, así como a utilizarla en todas las instancias de su vida, dentro de su sociedad. Por otro lado, cada lengua es una cantera que permite conocer las formas diferentes que tiene el ser humano de conceptualizar el mundo, de estar en él. Ese conocimiento nos enriquece y no debe quedar ausente de los espacios en los que se define la educación cruceña y boliviana.

Las instituciones cruceñas –en primer lugar– deben contribuir a resolver los conflictos surgidos y proponer políticas que mejoren la situación de las lenguas indígenas. Se debe pensar en las ventajas que proporciona ser una sociedad plurilingüe y multicultural, con todos los desafíos que este hecho trae consigo, y encontrar estrategias para seguir siéndolo. 

En este sentido, la vigencia y la revitalización de las lenguas indígenas no compete o afecta solo a los propios pueblos indígenas. Nos involucra a todos, pues conformamos una sociedad en la que conviven, se encuentran y se relacionan hablantes de muchas lenguas y sus variantes. Hoy los pueblos indígenas ya no son mayoritariamente rurales, sino urbanos. Su presencia materializa y pone en contacto las diferentes formas que adopta la cultura humana. 

Hoy en día prácticamente todas las sociedades son plurales; los niños y jóvenes deben estar preparados, por sus padres, por la escuela, por la sociedad entera, a moverse cómodamente en el interior de la misma, sin estereotipos ni intransigencias que dificulten la convivencia entre culturas, razas y lenguas 

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