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Las memorias de Araníbar

Ricardo Serrano 29/6/2021 05:00

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Sin duda cualquiera podrá concluir, después de leer el libro de memorias “La política como opción de vida”, que Antonio Araníbar es un político atípico. Eso por su desprendimiento, en varias oportunidades, del primer lugar del poder, prefiriendo el poder colegiado (parece que funcionó en el MIR hasta que Jaime Paz fue vicepresidente con la UDP y conoció las mieles del poder). “mi trayectoria política ha dejado testimonios nítidos de desprendimiento personal y de rechazo persistente, como norma de conducta, al personalismo en la política, la ambición desmedida y la angurria de poder”.

Para ilustrar esto tengo un recuerdo personal: Había ido con Pedro Shimose al aeropuerto de Viru Viru, para despedirlo en uno de sus viajes, cuando en la sala de pre embarque, sentado en esos asientos circulares, que antes había en ese aeropuerto, estaba Toño Araníbar y su esposa. Solo la pareja. Eso no sería nada fuera de lo común si no fuese que él era Canciller de la república (1993-1997) y no estaba custodiado, por lo menos a la vista, por edecanes ni otro tipo de guardia. Mientras hablaban con Shimose, amigos seguramente desde la época de la Democracia Cristiana, recordé un artículo de la columna de Paulovich, donde decía que “Toño juró como ministro de RR.EE. con el mismo terno que usó en su primera comunión”. Un gran homenaje de Paulovich a la sobriedad y sencillez de Araníbar. Siempre he pensado que Únzaga, Siles Suazo y Araníbar han sido de los pocos políticos “uruguayos” que hemos tenido.

Pero volviendo a las memorias, es crucial su relato sobre la relación con Jaime Paz. Su querella con Jaime es explicada y testimonia un momento histórico de Bolivia y de lo que pudo ser un excepcional partido político: el MIR: El autor dice: “Por mérito propio, el MIR había logrado un lugar estelar en el juego político nacional; era el principal exponente de una nueva generación política de bolivianos: La democracia sin el MIR hubiera sido una anomalía histórica (…) hoy hablar del MIR suena feo. Es una mala palabra. Suena a traición de los principios éticos, cuoteo desvergonzado, viveza criolla y corrupción”. Duro y doloroso debió ser para él y muchos de sus compañeros esa descomposición del MIR.

Antes de esas circunstancias frustrantes, el autor relata con entusiasmo y pasión el periodo de las juventudes de la Democracia Cristiana, el accionar de la resistencia a la dictadura de Banzer y la conformación del MIR, siendo de interés para la historiografía nacional sus aportes sobre ese periodo. Pero de esa época se puede lamentar que el golpe de Banzer no tenga aportes históricos o por lo menos un sabor personal. Sin embargo sus recuerdos y reflexiones sobre la Asamblea Popular y después el proceso de negociaciones y acuerdos para conformar la UDP, sí lo tienen.

“La Asamblea Popular (la reencarnación del soviet en los Andes); un completo desvarío que nos iba a costar caro (…) Todo resultaba pequeño frente a ese horizonte luminoso que vislumbraba la aurora socialista”. Araníbar reconoce los errores de ese experimento, pero con mucho sentimiento dice que no reniega de la Asamblea. Aunque más adelante y en realidad en el espíritu del libro acabe adhiriéndose a la democracia representativa y su institucionalidad, a esa democracia burguesa que la izquierda de los años 60 a 80 descalificaba.

Un libro recomendable por todo lado y sobre todo por la discusión de ética política, viniendo, además, de alguien a quien casi nadie le puede reclamar.

Ricardo Serrano Herbas / Es Editor

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