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OPINIÓN

Las nuevas reglas

Oso Mier 20/5/2020 03:00

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Este largo confinamiento, ¿cambiará la actitud de los seres humanos? Yo no tengo una visión optimista porque sigo barriendo el canchón de la casa de mi suegra y además, estoy abocado en tareas domésticas como ser planchar, cocinar y lavar a más de botar las bolsas recicladas de basura tres veces por semana, mientras mi mujer hace pilates todo el día o juerga cartas vía on line con sus amigotas. Mi suegra tiene su hamaca adherida a su cuerpo como una placenta. Lo bueno que se pone el barbijo con una cinta adhesiva y no habla. 

Lo cierto es que hay nuevas reglas que obligatoriamente se imponen en la vida. La humanidad tendrá barbijo para rato. 

El fútbol ya no será el mismo. Habrá 5 cambios durante el partido, se jugará sin público, habrá tarjeta amarilla si los futbolistas escupen en la cancha o fuera de ella, no podrán besar la pelota si hacen un gol, menos ponerse bajo su camiseta para dedicarle a su mujercita flamante embarazada y no podrán abrazarse para festejar goles. 

Los jugadores tendrán unos tapabocas especiales que les permita respirar tranquilos, pero no podrán putear al árbitro. Los partidos durarán menos de 90 minutos.

Los partidos los veríamos solamente por televisión y solos en la casita, porque bolleos con churrasco y cerveza ya no están permitidos.

Hay que adaptarnos a estas realidades, en todos los campos.

La madre de un edecán de Palacio de Gobierno, le mostró un documento reservado a mi suegra que decía:

“Respete las opiniones del oponente, No insulte ni maltrate a su oponente, Sonría siempre, no pare amenazando de meter a todos a la cárcel, Sea cortes por más valiente que sea, No haga declaraciones rimbombantes, menos triunfalistas, no sea chupa de la presidente, no solo critique el pasado político, construya un futuro mejor para la patria., los ministros son servidores públicos, no son dioses”.

 Pensé que era una recomendación para un belicoso ministro que hace del sheriff del pueblo, pero era una parte de un discurso del recordado Cantinflas. Pero esos ejemplos valen. 

Yo sin meterme en honduras y con todo respeto, quisiera sugerir a los miembros del ejecutivo que no se saluden codo a codo. Me parece cursi, infantil, ridículo. Una sobria y modesta venia es suficiente, eso de codito con codito, ahora que cambian ministros cada día, da vergüenza ajena. Se ve más ordinario que muela de madera.

Esito sería.