Opinión

Las prioridades municipales

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4 de agosto de 2018, 4:00 AM
4 de agosto de 2018, 4:00 AM

Con un significativo incremento de sus deudas y un alto gasto en sueldos para personal, la Alcaldía de Santa Cruz tiene un presupuesto de casi Bs 4.000 millones anuales, uno de los más altos del país. El 20,7% se disponen para salarios. Además, se registra una deuda acumulada del 15% que pasó de Bs 337.061 millones a 602.433 millones. El resto de los recursos se destinan a inversión pública, especialmente salud gratuita y traslado de mercados.

Pero las cuentas parecen no cerrar por la disminución de ingresos producto de la ralentización de toda la economía boliviana. En este contexto, la Alcaldía de Santa Cruz de la Sierra ha iniciado un proceso de readecuación de su estructura para bajar de 20 a 12 secretarías y tratar de disminuir a la mitad sus trabajadores eventuales. Ese proceso explica los despidos de empleados municipales.

Sin embargo, ni siquiera la página web del municipio cuenta con datos claros sobre el presupuesto municipal ni de sus gastos.

En ese contexto, el desequilibrio fiscal también ha disparado el debate sobre el presupuesto para Cultura, una de las áreas más sensibles por el enfoque que tiene el municipio respecto de qué actividades deben considerarse en esa partida. Durante un necesario debate promovido por esta casa periodística, las autoridades municipales aseguraron que el presupuesto para Cultura no se ha modificado, pese a que el POA reformulado muestra una reducción de los recursos para las artes en este año. Los gestores denunciaron que hubo un recorte de más de Bs 8 millones para ese sector, lo que afectaría a decenas de actividades culturales que hay en nuestra ciudad.

La representante municipal, Angélica Sosa, negó dichos ajustes y prometió la discusión de una ley municipal de cultura que regule los gastos para las actividades culturales con una visión amplia y de acuerdo a las capacidades financieras del municipio.

Más allá de la discusión sobre la cuestión cultural, que es fundamental para el desarrollo humano de los ciudadanos, no se visualizan las prioridades reales del municipio más grande del país.

La construcción de obras públicas en el sector de infraestructura, la ampliación de parques y la apertura de centros educativos no parecen suficientes para una comuna que tiene necesidades cada vez más crecientes. En particular, la falta de definición de un plan para el transporte público y la incompleta reorganización de los mercados plantean serios desafíos para una urbe que reclama soluciones cada vez más complejas y que simultáneamente necesita un plan de desarrollo humano.

Ojalá las autoridades ediles pudieran avanzar en la transparencia de sus cuentas fiscales tal como lo vienen haciendo otros municipios igualmente complejos como los de La Paz y Cochabamba, donde sí se han observado transformaciones estructurales que son la envidia sana de todo el país.

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