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9 de diciembre de 2018, 4:00 AM
9 de diciembre de 2018, 4:00 AM

Bolivia se prepara para las elecciones generales del próximo año, y como nunca antes en la historia del país, con estabilidad y en plena democracia. Nuestro país atraviesa por un proceso de desarrollo y crecimiento económico con cambios estructurales que llevaron a Bolivia a ser un referente en América Latina. En los últimos años, nuestro país se ubica en los primeros lugares en crecimiento económico de la región.

El Producto Interno Bruto , entre el 2009 y el 2017, creció un 4,82%, muy por encima del promedio regional del 1,87%. El PIB per cápita subió de 1.037 dólares a 3.383 dólares el 2017. La inversión pública creció de 629 millones de dólares en 2005 a casi 7.500 millones de dólares este 2018. La fortaleza económica en Bolivia creció un 585% en la última década, entre las reservas internacionales netas, los ahorros en el sistema financiero y en las AFP.

El crecimiento económico con inclusión social que aplica Bolivia, tiene la tasa de desempleo del 4,48%, la más baja de la región. Las políticas de redistribución del ingreso permitieron que la población de ingresos medios suba de 3,3 millones de personas a 6,5 millones entre el 2005 y el 2017.

La pobreza moderada en el país llegó a su nivel más bajo este año, al cerrar con un 36,4%, frente al 60% en 2005. La pobreza extrema registro una baja del 36,7% en 2005 al 17,1% en 2017.

Pasamos de un Estado centralizado a un Estado Plurinacional, descentralizado y con autonomías, que son modelo regional y mundial. Los organismos financieros internacionales publican que al menos unos 3 millones de personas salieron del umbral de la pobreza en la última década.

La nacionalización de nuestros hidrocarburos y gas, la salud, educación, los servicios básicos y la infraestructura vial y productiva cambiaron la escala del país. Bolivia, en la última década, registra indicadores y cifras que en lo económico, social y productivo superan lo realizado en 180 años de vida como país.

En los últimos años de la Cepal, el Banco Mundial, el BID, el FMI o las Naciones Unidas, entre otras organizaciones, reflejan los cambios y avances.

Frente a esta realidad incuestionable, el debate político de cara a las elecciones generales del próximo año está condicionado a los cambios estructurales que encara el país en los últimos 12 años. La aparición de candidatos de oposición política, la mayoría representantes del “viejo modelo neoliberal”; de la Bolivia inviable y dependiente de la década de los 90 del siglo pasado, exige un sinceramiento público de cara al ciudadano sobre la situación histórica que atraviesa nuestro país. Y así evitar las interpretaciones “demagógicas” y los “fake news” sobre la realidad de Bolivia.

En la vereda oficialista, la agenda pública del partido de Gobierno se encuentra en pleno desarrollo; existiendo un contenido de políticas públicas que son el sustento de los cambios y aciertos que exhibe Bolivia, que difícilmente podrían modificarse. De ahí que el liderazgo de Evo Morales resulta indispensable e insustituible para mantener los cambios, la transformación del país y la culminación de la agenda patriótica. No cabe duda que las próximas elecciones generales en Bolivia, con estabilidad y democracia, serán históricas.

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