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Según datos del BID al 2017 en América Latina había aproximadamente 100 millones de jóvenes entre 15 y 24 años. Para Bolivia la cifra en el mismo año rodea los 2 millones de habitantes, el 18% de la población total. Este talento se caracteriza por tener más dificultades de acceder a empleos; en América Latina la tasa de desempleo en esta etapa es de alrededor del 16%.

Frente a un mercado laboral exigente y competitivo, ¿cómo los jóvenes pueden encontrar o generar oportunidades? Por un lado, la respuesta radica en el fomento a la creatividad y el talento a través de la innovación y el emprendimiento, y un sector que demanda mayor mano de obra joven y creativa es el de las tecnologías digitales.

En este sector la generación de las empresas emergentes o startups es clave para el empleo juvenil. Según datos de Fundapro, en Bolivia hay alrededor de 152 startups generando soluciones y 1.149 empresas especializadas en el desarrollo de software. Si bien el número es bajo, indica que hay ideas y talento en el país. Para que este sector despegue es necesario mayor participación de instituciones de apoyo al emprendimiento joven, como las incubadoras y aceleradoras empresariales en las universidades e instituciones empresariales.

Por otro lado, están las oportunidades que brinda un ecosistema abierto. Henry Chesbrough, profesor de la Universidad de Berkeley en EEUU, acuña el término de Innovación abierta en 2003.

Se refiere a la apertura de las instituciones para utilizar ideas y tecnología que pueden venir desde afuera de la organización, como también proveer soluciones para que sean utilizadas por otras instituciones. La clave para que la innovación abierta funcione es la oferta en el mercado; es decir, contar con programadores, empresas de base digital y startups que puedan dar soluciones no solo a otras empresas, sino también a instituciones públicas y a la sociedad en su conjunto. Para que sea posible la innovación abierta es necesario el fomento de las metodologías para el intercambio de ideas y conocimiento nuevo. El BID identifica algunas metodologías que las instituciones y la academia pueden fomentar para generar un ecosistema abierto: las competencias de programación o hackatones, las competencias de ideas y las plataformas de información o datos abiertos.

Finalmente, si bien el fomento al desarrollo del emprendimiento y las oportunidades es clave para aprovechar el talento joven, estos factores se van a desarrollar de mejor manera en el marco de un sistema educativo con un enfoque que fomente la innovación y el emprendimiento. Para que esto sea posible, muchos países priorizan actividades que permiten a los jóvenes desarrollar ideas desde temprana edad y fortalecer las habilidades de Ciencias, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas, conocidas por sus siglas en inglés como habilidades STEAM.

Estas habilidades son consideradas la materia prima clave para la formación de un ecosistema innovador que mira el futuro y aprovecha de mejor manera el talento joven que tiene un país.

El fomento de este ecosistema puede ser una ventaja en una Bolivia que por naturaleza es emprendedora y creativa.

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