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Las universidades deben enseñar el currículo del futuro

Juan Rubén Cabello 21/10/2020 05:00

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Nos enfrentamos al desafío de redefinir la educación para adecuarla a las habilidades requeridas para resolver problemas, innovar y tener éxito. Y como sociedad debemos de preguntarnos si estamos cumpliendo con esa demanda, la generación millennial ya es parte de nuestro convivir laboral y la generación zentennial ya está demandando nuevos contenidos programáticos.

Drones, Machine Learning, Big Data, Blockchain y automatización ya no son conceptos de ciencia ficción. Hay evidencias que exigen el cambio en las necesidades y demandas de la fuerza laboral. Expertos han creado un ecosistema y los gobiernos y otros sectores ya tomaron el desafío de afrontar la nueva forma de trabajar con los cambios provocados por la tecnología y la automatización. Sin embargo, los sistemas educativos no se actualizan con suficiente rapidez.

Estudios de empresas serias, como el Instituto Global McKinsey, analizaron mas de 3.000 actividades laborales vinculadas a 900 profesiones, casi la mitad son altamente susceptibles a la automatización. Esto nos indica que hay que readecuar ocupaciones y habilidades requeridas, para evitar alarmas innecesarias de desempleo masivo.

Debemos preparar a las nuevas generaciones. Un estudiante que comienza hoy la escuela primaria se graduará en la universidad a mediados de 2032 y su carrera universitaria durará hasta 2037 o más. Si bien no podemos predecir exactamente cuáles serán las necesidades de nuestra fuerza laboral a mediados de siglo, ya sabemos que las necesidades seguirán cambiando.

En pleno 2020, la mayoría de las universidades enseñan las mismas asignaturas que se enseñaban en 1970: áreas básicas, complementarias y de especialización. El debate sobre el futuro de la formación profesional se centra cómo se enseña, especialmente con el uso de tecnología dentro del aula, y no en la transformación de qué enseñamos. Cualquier discusión sobre el futuro del trabajo debe ir acompañada de un debate sobre el futuro del contenido o currículo de la asignatura profesional.

La resolución de problemas, el pensamiento creativo, las habilidades digitales y la colaboración tienen una gran demanda, pero no se enseñan en la mayoría de nuestras universidades. Cuando las universidades enseñan habilidades digitales, enseñan cómo usar la tecnología, en lugar de cómo crear tecnología. Mientras tanto, algunos de los temas que enseñamos hoy ya no serán esenciales en la década del 2030: la pizarra acrílica es cada vez más obsoleta, la lógica y la matemática ya no se hacen a mano.

Nos enfrentamos al desafío de redefinir una formación profesional fundamental para mantenernos al día con la evolución de las habilidades requeridas para resolver problemas, innovar y tener éxito. Pero, como sociedad, no estamos cumpliendo con ese desafío y, en consecuencia, no preparamos adecuadamente a la próxima generación para el futuro.

Para equipar a los universitarios con habilidades creativas, colaborativas y de resolución digital de problemas, las universidades deben enseñar ciencias de la computación como parte del plan de estudios en sus primeros semestres, que no solo es programación. Incluyen pensamiento computacional, diseño de interfaces, análisis de datos, inteligencia artificial, ciberseguridad, redes y robótica. Y aprender ciencias de la computación ejercita la creatividad, la resolución de problemas, la ética y la colaboración.

Habría que analizar a través de un estudio, las actitudes y aptitudes de los estudiantes para afrontar una carrera profesional. Sin duda que Ciencias de la Computacion copará la demanda actual en actitudes para competir profesionalmente

Es fundamental que los gobiernos asuman el desafío de eliminar los contenidos del plan de estudios que datan del 1900 para dejar espacio al plan de estudios de 2020. Las ciencias de la computación no deben ser relegadas a clubes extraescolares de programación, concursos de robótica o hackatones. Debe enseñarse como parte de toda la carrera en todas las asignaturas, idéntico al inglés.

En una realidad cada vez más digital, aprender ciencias de la computación ayudará a los estudiantes a comprender mejor cómo funciona el mundo.

Cerca de 50 países han comenzado a adoptar las ciencias de la computación como parte de su plan de estudios profesional.

En Europa las universidades de vanguardia ya tienen instaurado en sus currículos de formación profesional la materia llamada La hora del código, misma que se desarrolla durante una hora académica profesional como las demás asignaturas.

La OCDE anunció que en 2021 la evaluación PISA en su sección de matemáticas incorporará preguntas que evalúen el pensamiento computacional, y probablemente creará una sensación de urgencia para avanzar más rápidamente en la incorporación de ciencias de la computación en los planes de estudios de todo el mundo. La evaluación PISA 2021 también dará a los estudiantes la opción de reportar el nivel de sus propios conocimientos de conceptos y habilidades más amplias de ciencias de la computación. También preguntará a las escuelas si las ciencias de la computación son una prioridad y cómo ha cambiado la participación de esta materia entre los estudiantes.

Asumir el desafío de enseñar Ciencias de la Computación podría ser intimidante en algunas carreras profesionales, pero es una materia que desafía al docente, inspira al estudiante y compromete al administrativo o autoridad; el problema de conectividad y conocimiento de las ciencias de la computación no es el verdadero desafío, sino dejar esperanza en que hay una forma de adaptarnos al futuro.

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