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EDITORIAL

Lecciones que deja el desastre de los incendios

8/10/2019 03:00

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“La mayor enseñanza que nos deja la emergencia que hemos vivido es que nos tocó una guerra contra el fuego, con diferentes frentes y con una desunión total en nuestro territorio”. Esa frase de Enrique Bruno, director del Centro de Operaciones de Emergencia del Departamento, sintetiza lo que hay que aprender del desastre de más de tres meses de intenso fuego en los bosques cruceños.

Ahora que los incendios fueron sofocados, es bueno detenerse y reconocer las lecciones que deja el desastre, que ha significado una pérdida de 3,9 millones de hectáreas, la mitad en bosques, con una infinita diversidad de vegetación y de animales, además de las vidas humanas, las familias que quedaron sin vivienda, la escasez de agua y otras consecuencias que se verán en los próximos años.

Lo más evidente en el combate al fuego ha sido la falta de coordinación entre todos los niveles de gobierno. La Gobernación hizo seguimiento, declaró emergencia y después desastre, pero las llamas iban devorando todo; muchos municipios no detectaron la gravedad del hecho hasta muy tarde. El Gobierno nacional envió a dos ministros, contrató al Supertanker e invirtió millones, pero esos esfuerzos no daban los resultados esperados porque faltaba diálogo y acoplamiento en las tareas. Esto no puede volver a pasar, deja un gran desgaste físico y de recursos sin que se alcancen los objetivos.

Hay que reconocer que mientras se producían los chaqueos, no había control de los mismos por parte de la Autoridad de Bosques y Tierra (ABT); hasta el final, hubo quemas ilegales y no se han conocido las sanciones; peor aún, mientras se gastaban millones y se sabía de bomberos muertos, había gente que seguía prendiendo fuego de manera irresponsable. ¿Dónde están? ¿Se los está juzgando? Esa ausencia de autoridad ya no es tolerable.

Es posible tener información científica acerca del comportamiento del clima. Este año hubo una gran sequedad en las áreas afectadas, lo que se sumó a los chaqueos realizados sin conocimiento, y eso desencadenó el gran daño que ahora vemos con dolor, impotencia y bronca. Se debe invertir en capacitación para el manejo de quemas, para esto sí debe haber coordinación y suma de presupuestos.

Otra de las causas del desastre fue la falta de funcionamiento de la Comisión Agraria Departamental (establecida en la Ley INRA). Fue convocada en más de 100 ocasiones por la Gobernación, pero no pudo trabajar por ausencia de la ABT y del INRA (dependientes del Gobierno nacional). Mientras tanto, desde el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras se entregaron títulos de propiedad a comunidades, sin coordinar con el departamento o los municipios. Hay que aprender la lección, esta fórmula no funciona, solo ha generado problemas al departamento.

Miles de bomberos lucharon cuerpo a cuerpo contra las llamas; dejaron la vida en esta cruzada; en muchos casos sin tener dónde dormir, qué comer o cómo hidratarse. Ellos dieron la gran lección de amor por la naturaleza y desprendimiento personal. En respuesta, es fundamental que se conforme un gran cuerpo de bomberos forestales, con recursos adecuados, con un buen presupuesto y con la capacitación que se precisa.

Finalmente, la CAO propuso comenzar un proceso para acabar con el chaqueo como método para habilitar la tierra. Es tiempo de dar el salto, mecanizar el desmonte y promover un desarrollo sostenible. Sabemos que no se logrará de la noche a la mañana, pero es imperioso iniciar esa tarea.

Los incendios fueron un desastre, no podemos permitir que pasen sin aprender lecciones y trabajar intensamente para no repetir esa amarga experiencia.