Opinión

Leña del árbol caído ... y quemado

El Deber 29/8/2019 04:00

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Hay centenas, quizá miles, de árboles caídos en la Chiquitania, en el Pantanal, en el Chaco y en la Amazonia del país; así también hay actores políticos que vieron este como el momento oportuno para ‘hacer su chaquito’ y sacar rédito partidario, sectorial; en suma, para beneficiarse a costa del dolor de la naturaleza y de los seres humanos que viven de ella.

La selva y los bosques ardieron desde principios de julio; los focos de quema se iban multiplicando, mientras los que ahora colectan réditos no decían nada. Hubo múltiples gritos de auxilio y el asunto tuvo que estallar en los medios y en las redes sociales para que el poder político (oficialista y opositor) gire su mirada al problema.

El fuego había arrasado una superficie similar a la mancha urbana de Santa Cruz de la Sierra cuando el presidente conformó el gabinete de emergencia y decidió enviarlo a trabajar a Roboré. Simultáneamente, los tres principales partidos en carrera electoral anunciaron que paralizarían sus campañas para dedicar sus esfuerzos al desastre que ya estaba desbordado en gran parte del departamento.

No obstante, ninguno cumplió su palabra. Es más, la guerra electoral que había estado centrada en ataques personales entre los candidatos a la Presidencia, ahora les daba argumentos referidos a si las autoridades habían sido eficientes o no en la atención del problema. Carlos Mesa criticó a Evo Morales; los ministros Quintana y Zavaleta atacaban a “la derecha”, mientras el primer mandatario cargaba contra las plataformas ciudadanas, autoconvocadas a marchas en el país que pedían ayuda internacional para apagar los incendios.

No solo eso, en un arranque oportunista, la presidenta del Concejo se encargó de adelantar la campaña por las elecciones subnacionales (que se realizarán en marzo del próximo año) para criticar duramente al gobernador y posicionar al alcalde Percy Fernández como el líder de Santa Cruz. Por supuesto, desde la Gobernación llegaron las respuestas también con la artillería política del caso.

Los candidatos también optaron por ir al lugar de los hechos a sacarse las fotos respectivas. La presidenta del Concejo llegó a Roboré escoltando camiones de ayuda; el presidente se puso un overol del mismo color de su partido para utilizar una mochila forestal y (rodeado de cámaras) mostrar que podía contribuir a los bomberos.

Carlos Mesa llegó impecable a un área quemada y se hizo tomar gráficas tocando las ramas incineradas. Óscar Ortiz se fue a un supermercado, con una bolsa y con militantes de Bolivia Dice No, para pedir ayuda a los ocasionales compradores. Todos con cámaras y con el pronto reporte a los medios de comunicación, a fin de que los electores sepan lo que estaban haciendo.

El dolor nacional es tan grande y la conciencia ciudadana es muy lúcida, por lo que, lejos de redituar votos, las acciones de los políticos están provocando rechazo ciudadano. Ya son varios los analistas que aseguran que lo que ha pasado con la naturaleza en Bolivia dejará una costosa factura el día de las elecciones.

Sin duda, quienes pretenden gobernar el país durante los próximos cinco años, sea en el nivel nacional, departamental o municipal, deben demostrar que son capaces de jugarse por el bienestar ciudadano, antes que buscar beneficios particulares en situaciones de desastre como las que se viven en la actualidad.