Opinión

‘Lindo’ recibimiento boliviano en Viru Viru

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15 de marzo de 2017, 4:00 AM
15 de marzo de 2017, 4:00 AM

Con frecuencia escucho o leo en EL DEBER la protesta de personas por la desconsideración de que son objeto cuando llegan del exterior al aeropuerto Viru Viru, de parte de los funcionarios de Migración y de la Aduana. Los primeros, lentos y de caras agrias, verifican con desdén si los documentos están en orden, y los segundos al controlar el ingreso de mercadería que puede ser considerada de contrabando, lo hacen metiendo manos en las valijas revolviéndolo todo sin el mínimo respeto.

Desde luego, el viajero que fuere (nacional o extranjero) tiene que ser tratado con amabilidad y cortesía, pero desafortunadamente no es así, como lo he comprobado más de una vez al retornar de países que visité y como me lo han corroborado amigos y familiares que, asimismo, han vuelto del exterior, con un agregado que deja extenuados a los pasajeros: una lentitud desesperante en dichas reparticiones, incluso al momento de retirar las maletas porque tardan en aparecer en la cinta circulatoria. Estos males (que nunca debieron existir) ya tendrían que haberse corregido hace tiempo, sin embargo se agudizan, según es comentario general.

No se necesita decir que es obligatorio ser respetuoso y amable con los semejantes (remarco, nacionales o extranjeros), puesto que ello es parte de la conducta humana, pero se torna imprescindible cuando los viajeros son turistas de lejanas tierras, habida cuenta de que llegan para disfrutar de las cosas que tenemos para ofrecerles y mostrarles, para conocernos, para saber por experiencia propia que en Bolivia poseemos cosas bellas para que admiren, se sientan felices y gocen plenamente. Este es el trato que dispensan a sus visitantes en todas partes del mundo, desde la Patagonia hasta Alaska, en África, Asia y Oceanía y ni se diga en Europa, donde España, por ejemplo, el año pasado, hasta julio, había recibido más de 50 millones de turistas, que dejaron cerca de 60 mil millones de euros. Es que en todas partes tienen claro que el turismo es una de las industrias más rentables, fuera de saber que, así sea perdiendo plata, primero está el ser respetuoso y amable con el visitante.

Claro que toda regla tiene su excepción y, en el presente caso, Bolivia no podía dejar de ser esa excepción 

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