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Los deseos, sentimiento natural de las personas que reflejan ambiciones, aspiraciones, hasta recurren a ferias como las Alasitas, van sacrificadamente a peregrinaciones, convites, bailes, hasta ofrendas de toda naturaleza, recurren a magia blanca/negra, etc. Muchas de ellas muy respetadas cultural y ancestralmente, otras no tanto. 

Pero en fin, es la naturaleza humana, aunque algunos deseos no se encuentran o reflejan en ferias, por ejemplo:
Doña Susana Bejarano desea que la genética molecular de paternidad sea rebatible, así no tendría que disculparse públicamente de Don Waldo.

Arce Catacora desea conocer el significado de poner la carreta delante de los burros/bueyes.

Lidia Patty, además de otro atuendo, desea ser “Defensora del Pueblo”.

Adolfo, además de otro arete, con sus tuits desea retornar a la rosca íntima de la mafia elitista.

Para Johnny F., sus deseos más profundos, salir de sus pesadillas de fantasmas e ítems y que lleguen más refugiados ucranianos.

Migración desea recibir refugiados, no importa quién, hasta gringos.

Mayta desea NO conocer el resultado de La Haya sobre el Silala.

La oposición partidaria en la Defensoría desea pensar que ganó 2/3 desde la selección cuando Lima revela que 2/3 de la comisión son masistas.

Los deseos de la oposición son saber qué desean.
Ver a tal cual Murillo (prócer) desea entrar a la Defensoría con tea en mano.

Muchos (élite masista, evista, mafia, gobernaciones, municipios, medios) desean que El Bunker no exista. Pueden seguir deseando.

Una de fútbol,CR7 y M10 desean jugar la Champions.
Evo desea que el Día del Padre todas las madres, hijos e hijas lo feliciten.

Deseo de la población, que no desaparezca el pan de batalla.
Deseo de la población, seguridad ciudadana.
Deseo de la población, justicia imparcial.
Deseo del MAS, conocer la palabra unidad.
Deseo de Quintana, 25 tiros para tener la razón.
Deseo evista, creer que son cientos de millones evistas.

Evo desea el título de propiedad, DDRR de la Casa del Pueblo, ya que no quiere ser inquilino ni visitante.
Bueno, soñar no cuesta nada y desear tampoco, veamos qué nos depara la vida política del país.

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