Opinión

Logros y olvidos del presidente Evo Morales

El Deber 7/8/2019 04:00

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E n el 194 aniversario de Bolivia, el presidente Evo Morales brindó un mensaje a la nación en el que rescató los logros sociales y económicos de su gestión, llamó a la unidad y la reconciliación de los bolivianos, pero que olvidó mencionar los grandes déficits que quedan después de 13 años en el poder.

Durante 35 minutos que duró su discurso, el mandatario planteó una agenda de retos para el país de cara al Bicentenario que se cumplirá en 2025, para lo cual se postuló, no para ser “el mejor presidente”, sino “para ser el presidente de la mejor Bolivia de la historia”.

Fue, de hecho, el último discurso de la actual gestión antes del cambio de mando en enero de 2020 después de lo que serán las elecciones generales del 20 de octubre.

Si bien su planteamiento fue conciliador, mencionó dos veces la necesidad de una reconciliación y una integración plena de los bolivianos, Morales olvidó mencionar temas clave de la agenda nacional.

En particular, la demanda de la mayoría de los bolivianos por el respeto de la Constitución y del Referéndum del 21 de febrero de 2016 que rechazó su actual postulación a la candidatura presidencial, la creciente inseguridad, la crisis de la justicia y de la salud, y los déficits en materia de educación.

Es un dato inobjetable que Bolivia ha logrado dar un salto cualitativo en materia de crecimiento económico, lo que ha creado cientos de miles de empleos, y que cientos de miles de bolivianos han salido de la pobreza gracias a las políticas del actual Gobierno.

Hoy el país tiene un Producto Interno Bruto (PIB) de más de 40.000 millones de dólares y PIB per cápita de más de 4.000 dólares anuales, lo que bate todos los récords de la historia boliviana.

Sin embargo, también es cierto que la economía presenta debilidades inocultables, un creciente endeudamiento y déficit fiscal, y una desaceleración general, especialmente, por su estructural dependencia de las exportaciones de materias primas, en particular, de los hidrocarburos, hoy venidos a menos por la baja en los precios internacionales y el cierre de varios mercados fundamentales para el gas natural.

Si bien se redujo la extrema pobreza del 38,2% al 15% y que se ha redistribuido la riqueza particularmente con recursos del Estado a través de políticas asistenciales, está claro que la actual gestión no ha logrado cerrar la enorme brecha social que aún separa a los bolivianos.

En particular preocupa la falta de empleo para las nuevas generaciones.

El mandatario aseguró que solo la continuidad del actual modelo económico permitirá generar, a través de la industrialización y el desarrollo tecnológico, los nuevos puestos que demandan los jóvenes para su desarrollo.

Aquel salto no se dio en la última década, en gran medida, por la falta de una estrategia más efectiva para establecer una economía más competitiva y menos ineficiente, especialmente, con las empresas estatales.

Morales, y también antes el vicepresidente Álvaro García Linera, destacaron la necesidad de establecer un pacto para combatir y erradicar la violencia contra la mujer, producto de lo cual hoy tenemos más de cien mujeres que son asesinadas cada año a manos de hombres machistas y violentos.

Pero uno se pregunta, ¿qué pasó con las políticas sociales de la actual gestión que no lograron evitar esta grave situación que va in crescendo año a año, convirtiendo a Bolivia en uno de los países de América Latina más violentos para las mujeres? Una verdadera industrialización, la tecnificación del campo y el impulso a la educación superior son retos claros que ha planteado Morales para los próximos años.

La recuperación de una democracia plena y el respeto a las instituciones y los derechos fundamentales, son los déficits de la actual gestión que también están en el debe.

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