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15 de marzo de 2017, 4:00 AM
15 de marzo de 2017, 4:00 AM

“¡Tu médico me ha arruinado la vida, joder!”, espetó a gritos Donald Trump a su entonces esposa, Ivanna, mientras le tomaba el pelo, echándole la culpa por una cirugía del cuero cabelludo que le causaba dolores horribles. Esos pasajes de su azarosa vida matrimonial son comentados por la prensa internacional que expuso datos del expediente de su divorcio, donde se deslizaba una supuesta violación que luego ella misma negó. Esa imagen de macho alfa del actual presidente de EEUU –con el pelo engominado, ondulaciones con tinte rojizo y la crema de zanahoria que cubre su cara, haciendo tono con la corbata que está sellada con cinta adhesiva a su pecho– muestra a alguien que se resiste a envejecer.

Comentan que se la pasa en solitario pensando, creando estrategias, planeando y lanzando granadas desde su Twitter dentro del famoso salón oval de la Casa Blanca, sin su esposa Melania, 24 años más joven que él, a quien ‘le han decidido’ que no sea primera dama y se dedique a cuidar a su hijo Barron. Este extraño y enigmático comportamiento de Trump es objeto de análisis, porque se muestra, a sus 70 años, como alguien que se niega a perder su atractivo juvenil, no aceptando la resignación que, según dicen, lo haría caer en tristeza, abatimiento o melancolía. 

Un estudio de un prestigioso centro de sicología habla sobre el sosiego que se produce entre los 50 y 70 años de edad: “De potro desbocado de emociones juveniles pasamos a corcel sereno que sabe relativizar y valorar lo conseguido”. Y algunos pensamientos nos ayudan a entender los 70 de Trump. Marlene Dietrich: “Si pudieras marcharte ahora y volver hace diez años”; Arthur Schopenhauer: “La juventud es un disparate, la madurez una lucha, la vejez un remordimiento”; Simone de Beauvoir; “¿Qué es un adulto? Un niño inflado por la edad; Winston Churchill: “Me gustaría vivir eternamente, por lo menos para ver cómo en 100 años las personas cometen los mismos errores que yo”. Un desconocido diría: “Los primeros 40 años de vida nos dan el texto; los 30 siguientes, el comentario” 

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