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Finalmente, después de casi un año sin tener los resultados trimestrales del producto interno bruto (PIB), el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó estos datos hace un mes. De este cálculo dependía la decisión, de pagar o no, el segundo aguinaldo. El atraso del cálculo del PIB trimestral generó incertidumbre y creó un ambiente de misterio. ¿Se adelantará Papá Noel azul? La pregunta corroía los corazones, la contabilidad y bolsillos de ciudadanos y empresas.

Finalmente, se abrió el telón. Entre julio del 2020 y junio del 2021, el crecimiento del producto tan sólo llegó al 1,43%. Por supuesto, con este resultado ni haciendo una vaquita con San Antonio se paga el segundo aguinaldo que requiere una tasa de crecimiento igual o superior al 4,5%.

A pesar de que hemos estado anunciando esta mala noticia desde esta trinchera dominical y las redes sociales, hace un mes atrás, había algún resquicio de esperanza, en alguna gente, alimentado por el triunfalismo económico del Gobierno y el misterio a la Alfred Hitchcook promovido por el Ministerio de Economía y Finanzas.

En el primer caso, la propaganda del oficialismo anunciaba un crecimiento del 9,4% hasta junio del 2021. Había vuelto la magia de los Chuquiago Boys. En el segundo caso, se decía que el INE había contratado una auditoría para revisar los datos del PIB, los golpistas habrían manipulado estas estadísticas para atenuar el desastre económico. La espera fue de casi un año.

Los opinadores y posibles beneficiados estaban como novias de pueblo vestidos y alborotados. Pero al final, como el 8 de octubre, el INE publicó el dato; sin embargo, la espera continuó y sólo un mes después el Ministerio de Economía y Finanzas anuncio que no se pagará el segundo aguinaldo. Sin duda, la noticia cayó como un balde de agua fría para muchos que ya se habían hecho la ilusión de este dinerito extra.

Sospecho que la postergación del anuncio, por más de un mes del beneficio, buscaba no opacar el discurso-informe del presidente Luis Arce, que en lo poco que se pudo escuchar y entender, presentó resultados macroeconómicos muy optimistas en torno de un crecimiento económico del 9,4%, cuando la realidad de los hechos muestra una economía todavía en recuperación lenta y desigual.

El no pago del segundo aguinaldo, ciertamente fue un alivio para el sector privado y un respiro para las maltratadas finanzas públicas del país. Primera nota histórica. En los años 2013 (crecimiento del PIB 6,24%) 2014 (5,98%) y 2015 (5,32%), se pagó segundo aguinaldo. En 2016 (4,46%, por un pelo) y 2017 (3,94%) no se pagó este beneficio. En 2018 (4,83%) volvió el segundo aguinaldo. Y en los años 2019 (3,24%) y 2020 (-5,45%) no hubo esta transferencia.

La publicación de los datos del PIB trimestral además de la mala noticia, para algunos, de la suspensión de una marmaja extra, nos permite escudriñar la recuperación económica.

Hay dos maneras de ver los resultados del producto. 1) Analizar el crecimiento del PIB a 12 meses. Para esto uno se parará en el 30 de junio del 2021 del calendario, mirará hacia atrás hasta julio del 2020. Quiere decir, evalúa qué pasó en los anteriores cuatro trimestres comparados con el mismo periodo del 2019/20. De esta observación resulta que el crecimiento económico fue del 1,43%.

Además, viendo la trayectoria del PIB de esta manera se constata que en los últimos tres trimestres del gobierno de Morales ya íbamos, como dice el tango, cuesta abajo en la rodada. En el primer trimestre del 2019, el PIB estaba tan sólo en 3,40%, en el 2do trimestre se bajó al 2,80% y en los últimos tres meses era del 2,2%. Eran los primeros síntomas claros de una crisis que se gestaba desde 2014. Y por supuesto, en este tiempo, Añez no pasaba de ser una desconocida senadora.

La recesión económica comienza el 2do trimestre del 2020 (-5,45%) y termina en el 1er trimestre del 2021 (-9,10%). El bajón duró un año.

2) Otra alternativa para medir el PIB es ver sólo el año que transcurre de enero a diciembre. En el caso que nos ocupa, nos paramos en el 30 de junio del 2021 del calendario y miramos hacia atrás, pero sólo hasta enero del 2021. A esto se llama crecimiento económico acumulado del año. Este es el publicitado crecimiento del 9,4% al 2do trimestre del 2021 que el Gobierno usa para anunciar la vuelta del paraíso.

Segundo apunte histórico. El dato del PIB acumulado nos ayuda a constatar que la economía boliviana viene desacelerada. (creciendo cada vez menos) desde el año 2014. Con el valor del PIB acumulado, podemos situar el inicio de la crisis en este año. En efecto, en 2013 el crecimiento del Producto fue del 6,8%. En 2014, el dato llegó al 5,46%.

En 2015 se alcanzó al 4,8%. Y entre 2016 y 2018 el incremento del PIB estuvo en torno del 4% al año. En 2019, antes de la salida de Morales, el crecimiento del producto era del 2,2%. La crisis viene de larga data y se profundizó con la pandemia, la cuarentena y el pésimo gobierno de Áñez. Esto desmiente la narrativa de que, antes del supuesto golpe, la economía estaba muy bien.

Como verán, los datos no mienten, pero hay muchos políticos que hacen lectura de las estadísticas de acuerdo con sus intereses.

Gonzalo Chávez es Economista



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