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16 de julio de 2017, 4:00 AM
16 de julio de 2017, 4:00 AM

Debemos reconocer que a la democracia le hace muy bien que existan divergencias de criterios, enfoques diferentes y que se resuelvan a través de la palabra.

En Bolivia nos habíamos olvidado lo que era un debate político y estábamos acostumbrándonos a los monólogos gubernamentales. Me resulta muy grato encontrar una opinión de un ciudadano como Carlos Mesa y que tenga una respuesta académicamente contraria a su posición por parte del vicepresidente Álvaro García Linera.

Este debate sobre la construcción del nuevo palacio de Gobierno y el edificio de la Asamblea Legislativa Plurinacional nos ayudará a poner en valor a algunos de los elementos que forman parte del momento histórico que estamos viviendo, relacionado a la cultura, relacionado al ejercicio del poder, a la estética del poder y de sus manifestaciones. En lugar de preocuparme, celebro que se provoquen este tipo de debate porque generan una expectativa y acompañan a través de otras opiniones un debate que se multiplica en la sociedad. 

Un debate sería lo ideal, pero no olvidemos que las nuevas tecnologías y los escenarios comunicacionales existentes abren la posibilidad para que todas estas formas de intercambio sean válidas. La lectura en los medios tiene ámbitos que en algunos de los casos son restrictivos, pero se ven favorecidos cuando este tipo de debates se da por las redes sociales, porque eso da una sensación de mayor participación, de mayor horizontalidad, de más cercanía y permite, a diferencia de los debates que se realiza en radio o televisión donde se escucha las posiciones solamente de los panelistas, en este caso amplía la onda de intervinientes y genera una sensación de participación democrática. 

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