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Los derechos humanos son una tarea de todos

Charisse Phillips 16/6/2021 05:00

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Mientras trabajamos para superar la pandemia, Estados Unidos sigue un principio simple: no solo queremos volver al antiguo statu quo, queremos reconstruir mejor. Esto es cierto para nuestro trabajo para garantizar el acceso global a vacunas covid-19 de alta calidad, nuestros esfuerzos para preservar el medioambiente y nuestro compromiso de fortalecer nuestras asociaciones comerciales. Aquí en Bolivia, mientras trabajamos para reconstruir y hacer crecer los $us 1 mil millones en comercio bilateral anual, estamos comprometidos a defender los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos (UNGP) y a apoyar las asociaciones público-privadas que defienden los derechos humanos.

Establecidos hace 10 años, los UNGP crearon un entendimiento común del papel positivo que pueden desempeñar las empresas en la promoción del respeto de los derechos humanos y la reparación de abusos en el contexto de las actividades comerciales. Las directrices describen tres pilares: 1) los gobiernos tienen el deber de proteger los derechos humanos; 2) las empresas tienen la responsabilidad de respetar los derechos humanos; y 3) las víctimas afectadas por cuestiones de derechos humanos relacionados con las empresas deben tener acceso a reparación.

En respuesta a los UNGP, durante la última década, muchos gobiernos han creado planes de acción nacionales sobre empresas y derechos humanos, y han adoptado leyes para contrarrestar los abusos corporativos y mejorar la rendición de cuentas, incluido Estados Unidos. Muchas empresas están fortaleciendo las políticas y prácticas corporativas en materia de derechos humanos y realizando la debida diligencia para evitar el apoyo directo o inadvertido a los abusos de los derechos humanos a través de sus operaciones, inversiones, contratos o cadenas de suministro. Las empresas que respetan los derechos humanos tienen una ventaja competitiva al mitigar los riesgos operativos, legales y de reputación. Estas empresas saben que respetar los derechos humanos no solo es lo correcto, sino también lo inteligente.

Las empresas estadounidenses se encuentran entre los líderes mundiales en conducta empresarial responsable en función de su compromiso de promover el respeto por los derechos humanos, respetar el Estado de derecho y fortalecer las comunidades locales a través de inversiones a largo plazo y desarrollo del capital humano. Nos esforzamos por que las empresas estadounidenses estén a la altura de las expectativas que asocian la marca estadounidense con el respeto por los derechos humanos y un gobierno sólido. Las herramientas legales, como la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero, responsabilizan a las empresas estadounidenses por la corrupción y demuestran la diferencia entre hacer negocios con los Estados Unidos y firmar acuerdos con otros socios menos interesados en la transparencia y la rendición de cuentas.

La Embajada de los Estados Unidos reconoce los beneficios de alianzas público-privadas innovadoras como la Iniciativa Triple Sello establecida por el Ministerio de Trabajo, la Coordinadora de Erradicación del Trabajo Infantil de Santa Cruz y los productores de caña de azúcar para certificar que la caña de azúcar boliviana se produce sin el uso del trabajo infantil. Esta iniciativa alentadora ayudó a defender los derechos de aproximadamente 5.000 niños y condujo a una reducción significativa en las tasas de trabajo infantil en la industria de la caña de azúcar de Santa Cruz. Lamentablemente, demasiados niños en Bolivia todavía están involucrados en las peores formas de trabajo infantil en el sector minero y necesitan protección contra la explotación sexual comercial. Se debe trabajar más para prevenir el trabajo infantil y brindar justicia a las víctimas de explotación sexual. Estados Unidos está dispuesto a trabajar con Bolivia en estas áreas, sobre la base del respeto mutuo y nuestros valores democráticos compartidos.

El sector privado debe seguir desempeñando un papel importante en la recuperación económica mundial posterior a una pandemia. Los gobiernos por sí solos no pueden garantizar las inversiones, la financiación y el empleo necesarios. Sin embargo, aún queda mucho por hacer para fomentar un mundo en el que el éxito económico incluya el respeto por las personas y el planeta. En este punto, nuestros gobiernos están alineados.

Para demostrar nuestro compromiso, hoy, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Blinken, anunció que el Gobierno de los Estados Unidos pronto comenzará el proceso de actualización y revitalización del Plan de Acción Nacional (NAP) de los Estados Unidos sobre Conducta Empresarial Responsable. Sin embargo, reconocemos que la mejor manera de promover el respeto por los derechos humanos es trabajando con aliados y socios en todo el mundo. El éxito de los esfuerzos futuros para promover el respeto de los derechos humanos por parte de las empresas de acuerdo con los UNGP dependerá de la colaboración del Gobierno, las empresas y la sociedad civil.

Estados Unidos está comprometido a apoyar a Bolivia en superar la pandemia y recuperarse económicamente, para que nuestra prosperidad compartida pueda crear nuevas oportunidades para ambos pueblos.


*​​Charisse Phillips​​ es encargada de Negocios de Estados Unidos en Bolivia

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