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Los emprendedores en el olvido tributario

María Laura Coímbra 23/2/2021 05:00

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El año pasado, a raíz de la crisis económica del Covid -19, en Bolivia se creó un régimen tributario diseñado especialmente para emprendedores, quienes querían entrar a la formalidad y obtener un NIT, pero temían hacerlo, pues pagar impuestos era bastante costoso para un negocio emergente.

La idea de este régimen, llamado Régimen SIETE, era cobrar a estos emprendedores un monto impositivo mínimo durante 3 años, con la condición de que luego aporten al Estado de manera regular, pues migrarían automáticamente al régimen general. Este beneficio aplicaba también a jóvenes profesionales, que actualmente tienen una alta tributación.

Esta medida, les daba la oportunidad a estos nuevos negocios, para probar la idea los primeros años, obtener ingresos y aprender a mantenerse a flote sin que los impuestos sean un obstáculo para ello.

En términos simples con esta medida, se acoplaban los 3 impuestos principales (IVA, IT e IUE) en un solo “monotributo” de pago bimensual con una alícuota fija del 5%. Se reducía, por lo tanto, no solo el monto total a pagar, sino también la cantidad de obligaciones, pues se debían presentar menos declaraciones juradas.

Sin embargo, a finales de 2020 y luego de solo 4 meses después de su implementación, esta medida fue dejada sin efecto, por lo que todas las personas registradas bajo el régimen SIETE fueron obligadas a migrar al régimen general.

¿Qué significa esto para estos emprendedores y jóvenes profesionales? Que deberán pagar IVA (16%), IT (3%) e IUE (25%) ; presentar 25 declaraciones juradas por año; presentar libros de compras y ventas IVA; aprender todas las minucias de las facturas (como la validez para crédito fiscal o el registro en los formularios). En la mayoría de los casos, estas personas gastarán en contadores pues temen hacerlo por su cuenta y equivocarse.

Actualmente, no hay miras de que se vuelva a retomar el régimen SIETE o alguna otra medida que promueva el emprendimiento en la formalidad. No existen pronunciamientos oficiales de ninguna de las partes, ni del gobierno ni de los afectados, por lo que es difícil concluir en los motivos por los cuales se eliminó la medida, así como de las repercusiones que tuvo.

Sin embargo, es claro, que es necesaria la reactivación de los negocios y el apoyo a los empresarios novatos. En especial, si consideramos el incremento en los despidos y la poca contratación de empresas más robustas, lo que obliga a que las personas empiecen sus propios negocios para sobrevivir.

En la realidad, la mayoría se mantendrá en la informalidad, pues pocos ven los beneficios de enfrentar un costo tributario tan alto y un sistema que no considera sus limitaciones y capacidad económica.

Los pequeños y nuevos empresarios, así como los jóvenes profesionales, son una parte esencial de nuestra sociedad, y merecen contar un régimen adecuado (sea el régimen SIETE u otro con el mismo objetivo), de forma tal que el Estado incentive a sus ciudadanos a dejar la informalidad y que los contribuyentes aporten, como manda la Constitución, en la medida de sus capacidades.



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