1 de febrero de 2021, 9:54 AM
1 de febrero de 2021, 9:54 AM

Bajo tres modalidades, hoy Bolivia da inicio al ciclo lectivo 2021. Se trata de un inédito plan en el marco de la pandemia del coronavirus que ha golpeado al país y al mundo. En pleno rebrote del Covid-19, el sector educativo se pone en marcha en forma presencial, semipresencial y a distancia; sin embargo, hay problemas que resolver y el camino para esta imprescindible actividad no está del todo allanado.

Según el grado de riesgo de contagio de coronavirus, casi tres millones de estudiantes iniciarán el nuevo emprendimiento en el país.

Más de 850.000 estudiantes de colegios fiscales, particulares y de convenio lo harán en Santa Cruz. Más de la mitad, en este departamento, se iniciará bajo la modalidad a distancia, casi un 30% lo hará en forma semipresencial y un 20%, donde las posibilidades de contagios son prácticamente nulas, lo hará en forma presencial.

Como parte de la educación a distancia el Gobierno utilizará medios televisivos y radiales para implementar esta modalidad.

Uno de los escollos principales, además de los contagios, es la falta de preparación y adecuación para desarrollar las clases a distancia. Otro inconveniente advertido por los mismo maestros y estudiantes es que buena parte de los alumnos en el país no tienen acceso a internet o a herramientas tecnológicas. Si bien el propósito del Gobierno es dar inicio al nuevo ciclo y recuperar el tiempo perdido, las condiciones se ponen en tela de juicio.

En las urbes y capitales del país, el peligro de las clases presenciales es altísimo, y por ello se ha decidido impartirlas de modo virtual. Para ello se necesitan computadoras, tabletas, teléfonos inteligentes, internet, cámaras, micrófonos, etc.

Los maestros han tenido un tiempo de capacitación, pero aún queda por develarse si será suficiente. Si consideramos que la carga se acomoda en el camino estamos apostando en forma equivocada. Lo que se enseña y el cómo se lo hace son igual de relevantes y tal vez se tropiece con algunos dispositivos que aún no están afinados o ni existan siquiera.

Sin la colaboración de los padres de familia, la actividad puede fracasar. A lo que se suma que muchos están ausentes por diferentes motivos.

Los textos escolares serán entregados de forma gradual, lo que fue observado por los maestros. El Gobierno insiste que esta falencia será suplantada por materiales audiovisuales a través de medios estatales y privados. Sin embargo, otras trabas complican la situación, en los colegios particulares las pensiones diferenciadas es un tema irresuelto.

Como una costumbre, algo cultural casi, se reinstala el diálogo al borde del abismo, en las horas previas al inicio del partido, como si se pudiera hacer algún cambio estructural que modifique una situación. Las mesas de negociaciones debieron comenzar antes, para hacer pactos y evitar el colapso.

Si la educación es la base fundamental del desarrollo de los pueblos, cómo no hacer que esto suceda y llegar a la fecha con el camino despejado. Hoy se iniciarán a como dé lugar y no es la idea y tampoco debe ser por caprichos ni por medir fuerzas. ¿Alguna vez aprenderemos que las cosas así no funcionan?

Dependerá de muchas variantes el buen inicio del año escolar. Quienes tienen medios para hacerlo podrán aprovechar la iniciativa, quienes no, quedarán atrás y el riesgo es que la brecha del aprendizaje sea más ancha y profunda. Así como el país aceleró el uso de las plataformas digitales tras los distintos confinamientos desde marzo de 2020, hoy la teleeducación juega un partido crucial. La tarea del docente de motivar a los alumnos será duplicar los esfuerzos tanto en lo cognitivo, lo afectivo y lo tecnológico.

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