Impreso

Los hábitos de vida hacen la salud

30/7/2020 03:00

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Fátima Roxana Céspedes

Hay días como hoy en los que es productivo hacer una reflexión sobre nuestra vida en relación con los hábitos.

Vivimos en una cultura tecnológica profundamente cambiante y debemos ser conscientes de ello, la cultura que es todo eso que nos envuelve y modela nuestra consciencia y define hábitos en la forma de sentir, de pensar y de actuar, determina nuestra identidad lo que soy, es el resultado de mi relación con ese mundo, con esas ideas, con hábitos.

Las ideas culturales van ingresando al complejo mundo mental y absorbemos la realidad a través de los sentidos, que nos informan defectuosamente de lo que sucede en ese mundo externo al cual pertenecemos; cada tiempo, cada época, cada grupo social construye y defiende su perspectiva cultural del mundo, pero, ¿cuán conscientes somos de ello?.

Todos los hábitos e ideas determinan nuestra salud, entendido el concepto de salud como un estado óptimo y completo de bienestar físico, psicológico, espiritual y social, pero analicemos algunos hábitos modernos por ejemplo el de comer carnes, ¿ante este hábito cultural nos hemos detenido a pensar e investigar en algún momento sobre el impacto que tiene en nuestra vida? ¿Hemos reflexionado sobre las condiciones higiénicas en las que se produce y vende este alimento hasta llegar a nuestra mesa?, ¿Cuál es la cantidad que necesita nuestro cuerpo?, ¿Es tan cierto que es indispensable para nuestra dieta alimentaria y salud? ¿Cuáles son las implicancias reales en nuestra salud física, psicológica, espiritual y social?

El hábito de consumir carne trae consigo el ingreso de toxinas al cuerpo y desde luego al torrente sanguíneo, nuestra sangre va acidificándose, volviéndose sucia, con el consiguiente estado de enfermedades como cáncer, diabetes, enfermedades cardiacas, el colesterol dañino, obesidad, sobrepeso, irritabilidad, que conducen a otras patologías y que impactarán al bienestar físico y mental de la persona y desde luego lo social  - familia - sistema sanitario y sistema económico.

Este hábito podría ser cambiado de forma gradual, introduciendo en las comidas alimentos suplementarios a la carne, que contienen las proteínas que necesita el cuerpo de forma diaria y cuya medida óptima depende de la edad, peso corporal y la actividad física de cada persona. Lo recomendado es: 0,8 gramos por kilo corporal. Un ejemplo, si la persona pesa 55 kilos, necesitara 44 gr. de proteínas al día, que puede obtenerlos de alimentos como las lentejas, quinoa, frejoles, garbanzos, avena, almendras, lácteos, soya en todas sus presentaciones, paltas, germinados y otros, todos ellos bajos en grasas saturadas y ricos en otros macros y micronutrientes.

El consumo de carne también está asociado a los grandes desmontes de bosques y tierras verdes en el mundo; a la vez, el ganado bovino produce gases invernaderos en el planeta con su consiguiente y nefasto impacto ambiental, a esto se suma la producción avícola cruel y lejos de toda sensibilidad, violenta en extremo y cuyo dolor y miedo con el cual son criadas las aves de corral se introduce en el cuerpo de quien la consume, densificando sus sentidos y por ende la percepción del mundo y la realidad a la par de la perdida de sensibilidad espiritual.

En los tiempos actuales es importante mejorar los hábitos alimentarios para mejorar el sistema inmune y subir las defensas del organismo, lo cual se ogra mejorando el PH de la sangre, mantener una sangre alcalina – limpia, mejora la salud.

Por todo lo expuesto los invito a reflexionar sobre sus hábitos alimentarios y a obtener un mejor estado de salud, sea de forma gradual o rápida, recordando que nuestra vida depende de ello.

Que Dios los acompañe hoy y siempre, brindando bienestar, paz y salud.