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16 de septiembre de 2017, 4:00 AM
16 de septiembre de 2017, 4:00 AM

En ceremonia efectuada en el salón de honor de la Unión de Militares del servicio pasivo, se llevó a cabo el solemne acto de recordación del XLII aniversario de la creación del Centro de Diplomados en Altos Estudios Nacionales, donde se impuso la máxima condecoración al Cnl. DAEN Miguel Ayoroa Montaño, comandante del Regimiento Manchego, que encabezó la lucha antiguerrillera de 1967. Asimismo, el titular de dicho centro académico, Cnl. Jorge Santistevan Justiniano, hizo entrega de sendas plaquetas de reconocimiento a los sobrevivientes de las épicas jornadas antiguerrilleras. 

El Gral. Gary Prado Salmón, figura esencial de aquel episodio que culminó con la captura del polémico jefe guerrillero argentino-cubano Ernesto ‘Che’ Guevara, rindió un encendido homenaje a los beneméritos de la patria que actuaron en la campaña de Ñancahuazú, quienes escribieron páginas de oro en Iripití, El Pincal, El Mesón, Morocos, Florida, La Higuera, Naranjal y Cajones. “Ellos son los verdaderos héroes, quienes con gran coraje y sacrificio, junto al pueblo boliviano y sus Fuerzas Armadas, infligieron al castrismo y su teoría foquista una derrota inapelable y contundente”.

Antes, el destacado investigador y ex jefe castrense subrayó que luego de sufrir las dolorosas bajas en el cañadón de Ñancahuazú del joven subteniente de artillería Rubén Amézaga Faure y de otros seis soldados, la reacción de nuestro Ejército fue inmediata y decisiva. “Aislada la zona de operaciones, ocupado el campamento central, gracias a informaciones de desertores y dividida su capacidad operativa, por gruesos errores de conducción de su jefe, la guerrilla sucumbió de forma inexorable”.

El autor de la exitosa obra La guerrilla inmolada, donde desmitifica al comandante Guevara, como resumen de estos hechos históricos, habla de una enseñanza importante: “Decidimos que no era a través de la lucha armada que se podía lograr el desarrollo y la democracia en Bolivia, sino por las vías del entendimiento y la solidaridad. Por eso hoy debemos inclinarnos reverentes ante los oficiales, suboficiales y soldados caídos en el cumplimiento del deber del hombre, la defensa de su heredad, de su libertad y de su pensamiento”.  

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