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9 de julio de 2022, 4:00 AM
9 de julio de 2022, 4:00 AM

Por Gary Rojas Jordán-Periodista, comunicador corporativo y cristiano por convicción

¿Qué estás pensando? Pregunta cada día Facebook. Y aunque usted decida no contárselo, los algoritmos se enteran de aquello por el rastro que va dejando. Esas tres o cuatro horas al día que pasa en promedio ‘pimponeando’ TikTok, WhatsApp, Instagram, Facebook, entre otras redes amigas, dejan una huella que “chismea”, mediante código binario, si le gusta más el video del gatito tierno que del perrito sucio, si pasó una hora viendo el debate de la ‘Bichota’, se detuvo en “Alguien Sabe” antes de comprar una cuchara o del nuevo amorío del artista del momento. En fin, la hipoteca.

Pero ese no es el problema. Resulta que los editores digitales de los medios que realmente trabajan una agenda de temas de los hechos que deben ser importantes, están a la caza de tendencias que atraigan lectores a su web. Es decir, están apuntando como prioridad en su agenda diaria las publicaciones que han sumado más ‘likes’ en las últimas horas. Pan y circo. Pero ¿qué ha provocado esto? Noticias fáciles en portadas. Noticias que realmente no son noticias. No construyen, no concientizan, tienen “poco en común” y no ayudan a solucionar algo. Al contrario, son banales o insustanciales. Nombraré algunas: el monito armado con navajas, el baile en Tik Tok en el funeral de su tío, el cantante que regala un perro de 11.000 dólares a su novia o los 180.000 dólares invertidos en una casa barbie. Ya no.

El recurso del animalito tierno, de la mujer con poca ropa y, ahora, de la última tendencia, propia del formato amarillista ya no debe ser noticia. El editor que elige ese texto para su portada está pensando con simpleza su rol. No todo es likes. La misión de un medio no solo es ofrecer entretenimiento barato. Tienen un rol fundamental en enseñar prevención, en orientar, profundizar, cuestionar el poder y ayudar.

Tanto en las redes como en la vida pública hay tanto por informar. Además de la coyuntura se puede prevenir, por ejemplo, los feminicidios con mensajes claros sobre las etapas de la violencia, las formas de identificar una pareja violenta, dónde reportarlo y cómo. Se puede orientar sobre la conducción responsable y evitar accidentes de tránsito. Se puede hablar de nutrición, contar la inflación a través de la historia de una familia, hablar sobre formas de reutilizar y reciclar la basura, cómo ahorrar dinero en las compras de la casa, mejor uso del celular, sobre los ingredientes de los alimentos que consumimos a diario, sobre las buenas prácticas de juntas vecinales, empresas y organizaciones para combatir el sedentarismo, para reducir la delincuencia, enseñar seguridad, entre otros temas.

Eso también vende. Eso también atrae a las empresas que publicitan. La agenda que los medios proponen en sus aperturas guía, orienta y persuade sobre la forma de pensar de las familias. Si le dan la foto principal, tres páginas o diez minutos iniciales durante cuatro días seguidos a la pelea de un partido político, a la secuencia de hechos policiales macabros o a las protestas de todo tipo, le están diciendo a las familias que solo quejándose podrán ser noticia, le están persuadiendo a  tomar una postura -muchas veces polarizada- entre “la víctima” o el “agresor”, le están comunicando que afuera hay una sensación de mucho peligro y que deben evitar salir a ciertas zonas, le están diciendo que, para ser noticia y tener un ´valor´ social como individuo, debe tener likes.

Bajo esta forma de pensar no importa el contenido, no importa los valores, importa la cantidad. Es verdad, al final del caso, la persona que tiene el control de la TV o los 6 Bs para comprar el periódico decide qué ver y durante qué tiempo, pero, sin duda, están perdiendo la oportunidad de mejorar algo que ya venía en decadencia.

Saudade

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