Opinión

Los niños y su derecho a ser personas

El Deber logo
2 de marzo de 2017, 4:00 AM
2 de marzo de 2017, 4:00 AM

La semana pasada nos sorprendieron las imágenes de un video circulando por las redes sociales en el que Roxana Sandóval, exdiputada del MNR, en un remedo de instrucción militar, instaba a un grupo de niños en la plaza 24 de Septiembre a gritar consignas en contra del presidente y sus intenciones ‘prorroguistas’. Hace un año también escuchábamos perplejos a Álvaro García Linera, vicepresidente del Estado Plurinacional, cuando en un acto de entrega de un colegio técnico humanístico en Porco (Potosí) decía: “Si alguien de aquí a cinco, a 10 años, quiere venir a quitar el petróleo, la electricidad, pónganse sus cartuchos de dinamita y vayan a botarlos a patadas” (ANF, 01.02.16). 

En ambos casos, los ciudadanos expresaron su repudio por distintas vías de expresión. Se cuestionó tanto el uso de niños como propaganda, como la intención de promover, incitar o formar juventudes en el odio y la toma de acciones violentas de hecho. En un país en el que tenemos el segundo promedio de linchamientos más alto en Latinoamérica (37,2 por año, La Razón, 01.04.16) y otros índices alarmantes de violencia, ¿queremos agravarlo alargando nuestra lista de taras y odios?, ¿arrebatarle a nuestros niños la posibilidad de ser personas de libre conciencia y convertirlos en armas bélicas dirigidas o sacrificadas por consigna?

Bolivia firmó la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño el 8 de marzo de 1990 y el 17 de julio de 2014, el mismo Álvaro García Linera, presidente en ejercicio, firmó la Ley N° 548 (Código Niña, Niño, Adolescente). El espíritu de ambos documentos contempla la protección de derechos básicos humanos y el fomento de valores como el respeto, la tolerancia y la libertad. En su art. 161, el código designa 13 organismos a falta de uno, en todos los niveles de gobierno, como integrantes del Sistema Plurinacional de Protección Integral de la Niña, Niño y Adolescente. Sin embargo, los códigos serán letra muerta si se nos desdibuja el deseo de ver a nuestros niños creciendo felices, seguros, libres y en paz. En el corazón, es un asunto de principios. En el Estado, una cuestión de respeto a las leyes vigentes 

Tags