Opinión

Los nuevos periódicos

William Herrera Áñez 13/7/2020 03:00

Escucha esta nota aquí

El invisible coronavirus, que tiene de rodillas a todo el mundo, ha golpeado duro a los periódicos o medios impresos, porque impidió su circulación matinal y tampoco parecen (todos) preparados para enfrentar la “nueva realidad” post pandemia. Como muchas empresas, algunos periódicos se encuentran limitados de seguir creciendo y compitiendo en medio de las exigencias de la cuarta revolución industrial.

La crisis de los medios impresos no es nueva. El gobierno del MAS no solo les obligaba a difundir la política gubernamental gratuita (las dictaduras militares imponían cadenas radiales), sino que la “torta” publicitaria se distribuía en función de la línea editorial y por supuesto estaban los medios oficialistas y los medios etiquetados, además, el “cartel de la mentira”. Al margen de la asfixia económica y censura que ejercía el anterior gobierno sobre algunos medios, mandaba inspectores de Impuestos a “investigar” (y muchas veces inventar deudas tributarias) cuando se denunciaba algún hecho de corrupción pública. En realidad, ni en las peores dictaduras se impusieron censuras directas e indirectas y discriminaciones económicas asfixiantes para determinados medios.

A todo este cuadro nada auspicioso, invaden las redes sociales que han llegado no solo a competir, de igual a igual, en el mercado de las noticias sino también han comenzado a quitarle publicidad o avisaje, uno de los principales ingresos de los periódicos. Se trata en efecto de una crisis de proporciones, que excede el campo estrictamente económico o empresarial, porque incluye valores, y principios como la veracidad, el secreto de la fuente, la credibilidad, la simultaneidad de la información, etc. 

Todo este cuadro adverso, no se resuelve con “ajustes de personal”, adquirir tecnología de punta e innovar equipos, ampliar el mercado y conquistar a nuevos “fieles lectores”. Las amenazas son mucho más agresivas y en algunos casos (para los periódicos pequeños) letales. Y entonces ¿qué pueden hacer los periódicos en medio de esta crisis y amenaza generalizada? Por cierto, y como dicen los economistas, las grandes crisis son también grandes oportunidades y dependerá de la creatividad, el olfato y la capacidad empresarial para seguir compitiendo. 

Sin embargo, lo que no pueden hacer los periódicos es seguir anclados en los mismos “modelos de negocios” del siglo XX, y al margen del fenómeno de la globalización, que ha entrado en confrontación con algunos principios tradicionales del periodismo. Las transformaciones tecnológicas afectan a los medios impresos y uno de los mayores desafíos será llegar no solo a todos los rincones patrios sino también saltar las fronteras nacionales. 

Los medios deben saber que en todas partes existen compatriotas, conocidos, familiares, etc., ávidos de leer, en sus pantallas o celulares, noticias nacionales a un precio económico, y la diferencia de utilidades se equilibraría en la medida en que aumenten las suscripciones. En este caso, junto a la actualidad del día a día o los reportajes en diferentes formatos y rigurosidad, debe crecer la apuesta por los análisis y columnas de personalidades relevantes para ayudar a comprender la compleja realidad boliviana. 

El periódico del futuro, completamente digitalizado y globalizado, tiene que arrancar, sin complejos y con la fe puesta en un mundo mejor. Los cambios deben ser parte de la nueva dinámica empresarial y en la línea de los grandes matutinos, para seguir viviendo en un mundo cada vez más competitivo y agresivo. El periódico español El País, por ejemplo, ha entrado en la oferta digital y sus primeras evaluaciones no solo son auspiciosas, sino que acaban de lanzar su edición digital en México. 

El nuevo periódico tiene que saber navegar y tratar de alcanzar a todo el universo virtual, al igual que toda la industria editorial y debe hacerlo antes de que sea tarde. El periódico del futuro exige nuevos paradigmas y debe comenzar a perder el miedo y enfrentar las nuevas turbulencias del mercado global.
                      

  *Jurista y autor de varios libros