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27 de febrero de 2018, 4:00 AM
27 de febrero de 2018, 4:00 AM

El vicepresidente ha aceptado una entrevista de la que debe estar ya arrepentido, porque en la misma se aceptan conceptos que él y el MAS han venido escondiendo y negando desde siempre.

La aseveración más impactante es la de sostener que no piensan obedecer ni la CPE ni el Referendo de febrero de 2016: “¿Creen que vamos a rifar la repostulación de Evo por un apego abstracto a la norma?”. Es una manera más sofisticada de reiterar la frase ‘plebeya’ de Evo: “Le meto nomás”. No creen en las leyes y en las normas, ni siquiera en las que ellos mismos hacen, pero eso sí, las aplican a rajatabla y hasta deformadas a los que juzgan como ‘opositores’.

También hay un importante reconocimiento, por primera vez, de que el problema político del país no es solo entre ellos y los imperialistas y sus cachorros. Ha tenido que admitir que hay una enorme masa humana que por muchos motivos no es masista, pero que tampoco es imperialista; es más, muchos de ellos han sido parte del ‘proceso de cambio’ en sus inicios, pero por algo le han retirado su apoyo, y ahora descubre que son tantos….y por lo visto dan miedo.

Otra frase impactante, deslizada por ahí como un detalle, es el haber descubierto que la clase media está en contra del Gobierno “por un motivo moral”, y lo reitera: “Hay una indignación moral, no proyecto de país”. Este no nos parece un tema menor y tiene mucha relación con el conjunto de valores que son el bagaje de la clase media, y que se encuentran en neta contradicción con el actuar del Gobierno. La clase media cree en el estudio, el esfuerzo personal, la eficiencia, el cumplimiento de la ley y la libertad personal, valores webberianos que no encuentra en absoluto en el accionar cotidiano de este Gobierno, y eso explica por qué en realidad el MAS ha perdido totalmente el apoyo en las ciudades, espacio típico de la clase media.

Es verdad que en estos años esa clase media ha crecido a partir de una generación que ha progresado gracias al estudio, la aceptación de nuevos valores y al respeto de las normas, dejando atrás el mundo popular corporativo en el que vivieron sus padres. La propuesta de García Linera de conquistar a esta nueva clase media de origen popular parece muy difícil, pues ante esos nuevos valores el MAS tiene muy poco que ofrecer. Lo que sin duda veremos es la creación de una clase media paralela, masista, que crecerá gracias al apoyo económico del Gobierno, con pegas, contratos, becas regalos y demás granjerías con las que compran a la gente y que ya conocemos. Hasta podrán donar una sede para la clase media masista, que podría ser construida con fondos del Evo cumple…

En síntesis, pensamos que las clases medias y los millennials que el Gobierno quiere “enamorar” (luego de insultarlos durante años) no serán fácilmente engatusados por el Gobierno y todo hace pensar que elaborarán su propio proyecto político, incluyente, abierto, moderno, adecuado a los tiempos que vivimos y en consonancia con los valores que el mundo de hoy nos plantea para el siglo XXI.

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