Opinión

Los riesgos del doble aguinaldo

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2 de agosto de 2018, 4:00 AM
2 de agosto de 2018, 4:00 AM

Hay un optimismo electoral en el Gobierno con relación al comportamiento de la economía. El ministro Mario Guillén está a punto de asegurar el doble aguinaldo para esta gestión en una actitud que demuestra una falta de empatía con la realidad del sector privado.

El director del Instituto Nacional de Estadística, muy suelto de cuerpo, se atrevió a decir que el doble aguinaldo no afectará el empleo ni la estabilidad del sector privado. Según el Gobierno, durante el primer trimestre del año, la economía creció un 4,44% y asegura que en lo que queda de 2018 las cifras serán mejores, por lo que es casi seguro que el beneficio será efectivo.

Hay que recordar que el último incremento salarial ha sido obligatorio para el sector privado, pero no para el sector público, ya que las empresas y algunas instituciones estatales no han estado conminadas a pagarlo, precisamente porque sus ingresos no dejaron capacidad financiera para ese efecto. Así, se evidencia que la situación económica no es la que las autoridades nacionales pretenden hacer ver.

Tampoco se puede negar que diciembre de 2018 (fecha en la que debe pagarse el doble aguinaldo) es la antesala de un año que será eminentemente electoral y que el MAS intentará recuperar el respaldo perdido, a fin de consolidar la preservación del poder político. Por tanto, es de suponer que este beneficio es un arma estratégica en busca de ese objetivo. El optimismo gubernamental no toma en cuenta que Bolivia ocupa el tercer lugar en desempleo de la región, de acuerdo a informes de organismos internacionales; que la calidad del empleo se ha deteriorado en los últimos años o que los ingresos de las empresas y del mismo Estado no son tan boyantes como lo fueron hasta 2015.

Según las autoridades, los sectores de mayor crecimiento son el agropecuario, que ahora soporta pérdidas por factores climáticos; el de la construcción, mientras las empresas claman auxilio porque el Estado les adeuda millonarias cifras; o el de hidrocarburos, principalmente por el alza de los precios internacionales y no por una mayor eficiencia en la producción.

Los anuncios de doble aguinaldo son inquietantes, ya que si bien pueden dar una alegría circunstancial a los trabajadores asalariados que lo recibirán, puede cobrar una alta factura a mediano plazo porque las empresas formales dejarán de contratar personal o disminuirán las expectativas salariales para preservarse a sí mismas.

Si bien el clima político anuncia una electoralización anticipada, eso no debe dar licencia a los gobernantes para actuar de manera irresponsable con el sector productivo ni con el país en su conjunto.

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