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3 de septiembre de 2017, 4:00 AM
3 de septiembre de 2017, 4:00 AM

En los últimos años se ha difundido con bastante énfasis la protección del medioambiente, al grado de preocupar ligeramente al sector político y la opinión pública. La conferencia mundial de los pueblos sobre el cambio climático y los derechos de la madre tierra (abril de 2010, Tiquipaya, Cochabamba), fue determinante para que la Asamblea Legislativa Plurinacional aprobara la ley número 071, del 21 de diciembre de 2010 (Ley de Derechos de la Madre Tierra).

Este suceso fue publicitado exitosamente a escala nacional e internacional con el rótulo: El primer gobierno indígena en preocuparse ‘seriamente’ sobre la problemática ecológica. Matizando la propaganda gubernamental, se puede indicar que las declaraciones del oficialismo no siempre son ciertas. A menudo, la información es manipulada por conveniencia y rédito político. Algunos acontecimientos que parecen ‘novedosos’ en la actualidad, como el denominado pachamamismo, fue una temática discutida hace décadas.

En la década de los 70, el ingeniero agrónomo Wagner Terrazas Urquidi fue un gran animador de ideas ecologistas en Bolivia. Terrazas se adelantó a su época y no se adscribió a las modas imperantes de su tiempo, como las teorías de la dependencia -salida del marxismo y del estructuralismo-, que ensalzaron las metas normativas de desarrollo, industrialización y modernización. La anhelada visión de progreso de los países subdesarrollados, llevó a Wagner Terrazas a estudiar críticamente la problemática ecológica y la destrucción del medioambiente.  

Los datos biográficos de Terrazas Urquidi pueden resumirse en estas breves líneas: realizó sus estudios universitarios en Agronomía (Universidad de San Simón de Cochabamba); luego se especializó en el campo de la piscicultura (Universidad de Michigan, Estados Unidos). A su retornó a Bolivia, desempeñó diferentes cargos en la administración pública: subsecretario de Asuntos Agropecuarios (Ministerio de Asuntos Campesinos y Agropecuarios); promovió la organización del Departamento de Caza y Pesca y regentó el Servicio de Recursos Naturales Renovables (Ministerio de Agricultura); luego se desempeñó como encargado del sector de Alimentación y Nutrición, alentando la creación del Grupo Técnico Nacional de Alimentación y Nutrición (Ministerio de Planeamiento y Coordinación). 
En el campo institucional, Wagner Terrazas fue parte del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y Técnicas de la Academia Nacional de Ciencias de Bolivia; presidente del Comité de Protección de las Aves (filial boliviana); secretario general de la Asociación Ecológica Boliviana; miembro de la Sociedad Latinoamericana de Limnología y la Sociedad de Ingenieros Agrónomos de Bolivia.

Las investigaciones que llegó a publicar Terrazas Urquidi fueron: Problemas de conservación de los recursos pesqueros de Bolivia (Ministerio de Agricultura, La Paz, 1969); Lista de peces bolivianos (Academia Nacional de Ciencias de Bolivia, La Paz, 1970); Bolivia: país saqueado (Ediciones Camarlinghi, La Paz, 1973); La supervivencia de los bolivianos (Editorial Los Amigos del Libro, 1983), entre otros estudios.

Wagner Terrazas desmitificó a los políticos y la creencia generalizada de la sociedad boliviana, que afirman con “poses demagógicas y desplantes, haciendo alarde de la enorme cuantía de los recursos naturales, desde luego no comprobadas”. El autor se aleja de la típica diatriba antiimperialista y no incurre en la ingenuidad de acusar a países extranjeros por los continuos saqueos y despojos de las riquezas naturales, tanto renovables como no renovables. Según Terrazas, el proceso de destrucción de los recursos naturales renovables, es a causa de sus propios habitantes. Esta afirmación fue corroborada por un estudio comparativo realizado por Terrazas, posicionando a Bolivia como uno de los países más destructores de la región. 

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