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La Feria Internacional del Libro de Santa Cruz nació en el Parque Urbano en el año 1999, apenas eran un puñado de toldos ofreciendo libros a los escasos visitantes; sin embargo, sería la semilla del gran acontecimiento que es hoy. Recuerdo que la segunda se realizó en la Biblioteca municipal y en una mesa redonda sobre literatura éramos más los escritores que el público asistente.

La he visto crecer y puedo dar fe que cada una de las directivas de la Cámara Departamental del Libro de Santa Cruz (CDLSC), la institución que organiza la FIL, cada uno de sus presidentes, ha enfrentado con mucha solvencia el compromiso de mejorarla año tras año. De la Biblioteca municipal la FIL pasó a un local de eventos y de allí dio el salto a los pabellones de la Feria Exposición, un espacio creado para albergar este tipo de exposiciones. No fue fácil hacerlo, se tenía dudas acerca de la respuesta de los propios asociados y del público, para suerte de Santa Cruz de la Sierra ambos respondieron positivamente y hoy tenemos uno de los eventos culturales más importantes de Bolivia.

La providencia, otro de los nombres de Dios, ha querido que esté presente en cada una de las veinte versiones, ya sea presentando algún libro así como los de otros autores o participando de mesas de literatura y coloquios; incluso he organizado junto a otros poetas los primeros festivales de poesía y este año organizo el III encuentro internacional de microficción, a esta cita, vendrán escritores de México, Argentina, Perú, Chile y Ecuador.

Celebrando la vigésima edición de la FIL le ha correspondido a Ana María Justiniano de Artigas, gerente de Editorial Comunicarte, presidir la CDLSC, quien ya ha garantizado la presencia de extraordinarios escritores, además de la continuidad del encuentro de narrativa y del festival de poesía, así como de las jornadas pedagógicas que sirven para promover el libro entre los docentes, este año tuvo la iniciativa de crear las jornadas literarias con el propósito de incentivar la comprensión y la creación literaria, sin costo alguno, de quienes quieran asistir; las jornadas estarán a cargo de reconocidos escritores nacionales. Aún no sabemos las sorpresas que nos depara la Unión Europea, invitada de honor, aunque ya su representante adelantó que traerán escritores de renombre internacional y mencionó la instalación de un espacio amplio para confraternizar, comprar libros, encontrarse y conversar con autores. ¡Albricias!

 

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