Opinión

¡Madre a la vista!

El Deber 26/5/2017 04:00

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Hoy es la ‘pre’ de las madres. O sea que este ‘finde’ está destinado a homenajear a nuestras madres, en una fecha que se prolongará hasta el domingo, inclusive. La madre de mis hijos, o sea, mi contraparte, ya empezó ayer en el colegio. En el acto cívico de la mañana hubo tortas para todas las madres. Los de intermedio invitaron salteñas y al mediodía los chicos de la ‘promo’ se mandaron la parte con un opíparo almuerzo tradicional. Por la tarde mi mujer se reunió con las madres de los pelaos que estudian en colegio, en un café con cuñapé, sonso, masaco y todo el rico repertorio de nuestra repostería regional. En la noche la invité a cenar algo liviano, como un silpancho, pero se coló su madre y nos fuimos de kjaras.

Hoy por la mañana nos sorprendieron con un desayuno a domicilio, del cual no quedó ni una miga. Hay almuerzo familiar, pero ella hará un paréntesis gastroamoroso, seguido de un tratamiento de bicarbonato concentrado con viadil para continuar el homenaje. El amor está adherido firmemente a la comida, en todas nuestras fiestas. Si es por el Día de la Madre, hay otro condimento: las lágrimas. Además de indigestarlas, les amargamos el homenaje. Primero con canciones como Mi madre querida, Cariñito mío, etc., que ponen radios y canales durante todo el santo día. Como si esto fuera poco, mi pobre mujer lloró en todos los actos cívicos cuando, con mucho amor y énfasis, aparecieron las recitaciones, que son la forma más común de homenajear a las madres. Mientras más dramáticas sean las poesías, mejor, ¡que lloren!, parece ser la consigna.

De los regalos, ni hablar. Plancha, horno, ollas, lavadora, toda la línea blanca para que la madre no se machuque el lomo y lo haga en 10 horas diarias, pero con guantes para que no le broten las arrugas. Un beso y una flor nunca serán suficientes para agradecerles, pero aumentemos a nuestro ramillete una sonrisa o hagamos cualquier payasada para arrancarle una carcajada. 

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