Opinión

Madres de carne y hueso en el siglo XXI

El Deber 27/5/2018 04:00

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Hoy, alrededor de 2,4 millones de mujeres celebran la maternidad en Bolivia, en un mundo que se transforma a pasos acelerados. La mayoría de las madres de la actualidad ya no tienen la posibilidad de elegir si dejan el hogar para trabajar o si se dedican exclusivamente al cuidado de sus hijos. En los hechos, aparte de atender el hogar, deben salir a generar recursos para mantenerlo. Hay una nueva realidad que plantea un nuevo concepto de ser mamá.

De acuerdo con la información del Instituto Nacional de Estadística, el 73,5% de las madres vive en las zonas urbanas del país; cerca del 60% trabaja en alguna actividad, además de la atención del hogar. De ese total, un 44% trabaja por cuenta propia, frente a un 28% que se describe como empleada y un 19% trabaja sin remuneración o desempeña como aprendiz en un negocio de familia.

Un cuarto del total de madres (más de 600.000) del país es jefa de hogar, es decir que enfrenta el cuidado de los hijos y el sostén de la familia como única responsable porque es soltera, porque está separada o divorciada o, finalmente, porque enviudó. Son muy frecuentes las historias de mujeres que deben tener más de un trabajo remunerado al día, a fin de que el ingreso mensual sea suficiente para cubrir todas las necesidades de la familia y esto determina que ellas no concedan todo el tiempo que quisieran a la formación de sus vástagos.

No solo eso, la sociedad está cada día más competitiva y las exigencias no miden género ni roles sociales. Las mujeres, sean madres o no, también corren detrás de metas y de exigencias de formación y desempeño laboral.

Bajo esa perspectiva, hay que reflexionar y valorar a la madre en el contexto actual, con la realidad a la que ella y toda la familia deben enfrentarse. Se trata de personas con obligaciones, con mucho amor para dar, pero también con sueños y retos personales. 
Esa lucha diaria, ese caminar en busca de concretar anhelos, es el legado que las mujeres dejan a sus hijos. Es decir, el ejemplo de no rendirse frente a las adversidades cotidianas.

No es justo medir a las madres de hoy bajo los parámetros del pasado. Este es momento de apreciar su esfuerzo y su capacidad para fortalecer valores que permitan que toda la familia sea responsable de construir una mejor sociedad.

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