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Quién iba pensar que esa fricción entre un palo seco y la madera fuera el inicio del primer gran invento de la humanidad, el fuego, este elemento ha devorado miles de hectáreas en nuestro departamento.

La naturaleza está compuesta de cuatro elementos: El agua, es esencial para la vida. El fuego, representa la energía que hay en cada uno de nosotros. La tierra, se trata de lo sólido.

El aire, vuela por encima y por debajo, nos permite vivir.

Ahora bien, el maldito fuego que está arrasando parte de la Chiquitania no tiene la culpa de que personas inhumanas sin sentido común y sin conciencia medioambiental quemen sus chacos; el fuego, no tiene la culpa que vecinos junten sus basuras y las quemen; el fuego no tiene la culpa que todos los agostos nuestra atmósfera se llene de humo y cenizas. Somos nosotros los humanos, nosotros los cómplices de esta verdadera catástrofe.

El pasado fin de semana, en la zona norte por donde vivo se produjo un incendio de gran magnitud esto se debió a que dos personas quemaron basura afuera de sus casas, como la vegetación está seca rápidamente el fuego se expandió. 

Gracias a la movilización de los vecinos de la zona, los bomberos y distintas instituciones, el incendio pudo ser controlado evitando su propagación y resguardando las viviendas.

Días después de este hecho y con la noticia de que nuestra Chiquitania está en llamas, mi hermana envió un video al WhatsApp donde se veía claramente dos personas quemando basura nada menos que a dos cuadras del quinto anillo de la zona norte, algo realmente inconcebible.

Nosotros somos los culpables porque contemplamos que nuestras autoridades locales, departamentales y nacionales no toman acciones penales contra los que realicen quemas; debemos exigir que no haya quemas ni controladas ni nada, nosotros como ciudadanos debemos denunciar la quema. Debemos exigir sanciones duras.

Todos los años tenemos el mismo problema. La naturaleza es sabia, todo lo arrasado por el fuego Dios quiera vuelva a renacer como un Ave Fénix, que volvamos a ver el verde de Chochís, la hermosa vegetación de Roboré, volver a meternos en los hervores en Aguas Calientes, caminar horas y horas por el Valle de Tucabaca viendo como el infinito se funde con el cielo. Mi solidaridad para toda la gente de la Chiquitania. Para los culpables, la naturaleza les prepara una dulce venganza. Oremos para que Dios se apiade de los afectados directamente y de nosotros.

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