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Malestar económico regional, detrás de año turbulento

Michael Stott 25/10/2019 03:00

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 Tropas en las calles de Chile. Dis­turbios en Ecuador. Protestas ca­llejeras en Argentina. 

Populismo en marcha en Brasil y México. In­cendio de urnas en Bolivia. Agita­ción política en Paraguay y Perú. Si bien cada una de las crisis que han estallado en América La­tina tiene sus propias característi­cas únicas, hay una razón general: esta es la región con el peor des­empeño del mundo en términos de producción económica. 

“América Latina no está cre­ciendo”, dijo Shannon K O’Neil, investigador principal de Estudios Latinoamericanos del Consejo de Relaciones Exteriores en Nueva York. “Así que, el pastel que to­dos comparten no está creciendo tampoco. No se trata de “vayan hacia la izquierda o hacia la de­recha”. 

Incluso los mejores polí­ticos están descubriendo que no hay mucho que repartir, no hay mucho con que trabajar”. Chile es quizás el mejor ejem­plo de este fenómeno. Aunque ha sido uno de los países con mejor desempeño económico de Amé­rica Latina este año y se cita con frecuencia como el modelo de una acertada política macro­económica, la capital, Santiago, experimentó su peor violencia en tres décadas el pasado fin de semana, cuando los ciudadanos expresaron su ira por la arraigada desigualdad económica y el alto costo de la vida. 

“Los problemas de Chile tienen más que ver con las expectativas que surgen del éxito”, dijo Nicho­las Watson, director gerente para América Latina de la consultora Teneo. “Los estándares se han vuelto más altos y la última admi­nistración y esta administración no han ofrecido nada nuevo, nin­guna visión para el futuro econó­mico a largo plazo del país”. Si tan solo otros países de Amé­rica Latina tuvieran los problemas de Chile. 

Las últimas previsiones económicas mundiales del Fondo Monetario Internacional (FMI), publicadas la semana pasada, pintaron un panorama económi­co miserable para la región. En lu­gar de crecer un 1.4% este año, co­mo predijo el fondo hace solo seis meses, ahora se cree que América Latina crecerá en un 0.2%, y ese pronóstico se hizo antes de que Chile y Bolivia fueran azotados por los recientes disturbios.

 La implosión de Venezuela bajo el gobierno socialista revo­lucionario de Nicolás Maduro es parte del problema: la economía se contraerá en un tercio este año, continuando un colapso provo­cado por el hombre que no tiene precedentes en la región fuera de tiempos de guerra o en el caso de desastres naturales. La guerra comercial global a ve­ces se cita como otro culpable del débil desempeño de América La­tina. 

Pero las naciones emergen­tes de Asia crecerán a un ritmo de 5.9% este año, solo una fracción más abajo de lo que se esperaba en abril. En cuanto a África, el FMI predice que crecerá un 3.2% este año, o sea 16 veces más rápida­mente que América Latina.

  1.  No hay una respuesta al pro­blema, pero las explicaciones más comúnmente citadas son la incapacidad de la región para diversificarse de las exportacio­nes de productos básicos; la falta de inversión en infraestructura y en educación durante el auge de los productos básicos; los altos niveles de corrupción; y el débil Estado de derecho. Además, con la excepción de México, los países no han tenido la oportunidad de conectarse a las cadenas mundia­les de suministro manufacturero. 

Las perspectivas son pobres. Las previsiones del FMI para los próximos cinco años pronosti­can que casi todo el continente crecerá por debajo del prome­dio mundial para las economías de mercados emergentes y las grandes naciones como México, Argentina y Venezuela ni siquie­ra igualarán el lento desempeño de las economías desarrolladas del mundo. Como siempre, el sombrío es­cenario regional oculta algunos destellos brillantes. Perú, Co­lombia, Bolivia y Chile tendrán un crecimiento respetable de entre 2 y 3% este año. 

El audaz y radical programa de reforma económica de Brasil ofrece muchas prome­sas, si puede sobrevivir a la agi­tación política de la presidencia de Jair Bolsonaro. Los esfuerzos de Colombia para promover la in­dustria tecnológica y diversificar su economía merecen un mayor reconocimiento. 

Pero es un comentario tris­te para América Latina que su economía de más rápido creci­miento este año -Panamá, con un 5%- también es una de las más pequeñas.