Opinión

Maltrato a los enfermos en Bolivia

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30 de junio de 2018, 4:00 AM
30 de junio de 2018, 4:00 AM

¡Qué maltratados están los enfermos en Bolivia! En el Oncológico de Santa Cruz de la Sierra protestaron por falta de ítems. En el Hospital de Clínicas de La Paz hicieron huelga porque les anunciaron el cierre de la vetusta unidad de radioterapia. En Cochabamba, los pacientes renales tuvieron que levantar su voz para que el municipio prometa pagar su cuantiosa deuda a los centros de diálisis.

Se trata de noticias que aparecen como la punta de un iceberg profundo que cada cierto tiempo asoma exhibiendo sus miserias. Una persona enferma ya lleva sobre sus espaldas la carga del dolor de su cuerpo físico, sus necesidades económicas y el sufrimiento de sus seres queridos. Es inhumano ver que, además, debe salir a la calle o someterse a una huelga de hambre para exigir que el Estado le dé la atención mínima indispensable.

Los enfermos de cáncer en La Paz debían esperar largos periodos para recibir radioterapia en un centro que está obsoleto y en el que el tratamiento, en vez de curarlos, les estaba provocando daño a su salud. Frente a esa situación, ya son años que se pide la compra de un acelerador lineal y la construcción de un espacio adecuado para contenerlo. Los que pueden, se trasladan a Santa Cruz para ser atendidos en el Oncológico. Por ahora, su demanda se atiende con la promesa de que el Estado pagará la cuenta de las radioterapias en un centro privado, pero el problema de fondo sigue sin ser resuelto.

Si bien en Santa Cruz hay un acelerador lineal (el único en el país), no hay ítems para que funcione en dos horarios; los amigos y familiares de los pacientes se organizan para recolectar dinero que ayude a cubrir medicamentos, cuando todo esto debería estar cubierto por el Estado. El ministro de Salud ha prometido atender la necesidad de recursos humanos, pero aún es una promesa cuyo cumplimiento se espera con ansias.
Los planes gubernamentales priorizan obras de infraestructura, pero no consideran debidamente la sensibilidad de la situación de los enfermos. Los indicadores económicos pueden ser optimistas, como dijo hace unos días el ministro de Economía, pero las curvas en alza de los ingresos por gas que se ven en los informes, no se reflejan cuando se mira a los pacientes pobres que deben peregrinar por atención, medicamentos o infraestructura digna en los hospitales más visitados del país.

Mientras tanto, ¡qué maltratados que están los enfermos en Bolivia! La solución no pasa por colocar parches, sino por coordinar mejor los esfuerzos entre el Gobierno nacional, las gobernaciones y las alcaldías; reorientar las prioridades del Estado; dejar el despilfarro y optimizar el dinero para que realmente beneficie a todos los bolivianos y no a unos cuantos privilegiados.

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