Opinión

Manual de sobrevivencia

Gonzalo Chávez 26/7/2020 03:00

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Las personas y las empresas están pasando por momentos muy críticos. Reina la incertidumbre, el miedo al contagio y muchos se sienten vulnerables. La gente ha perdido el empleo y las empresas apenas sobreviven o se están cerrando. Ciertamente, la pobreza aumentará y muchas familias puede que ya estén pasando hambre. Los datos oficiales muestran que la recesión, en el 2020, será fuerte, el producto se contraerá en - 7,4%. La tasa de desempleo urbano llegará al 9,6%, eso significa aproximadamente 153.000 personas sin trabajo para el mes de junio. Si introducimos las pérdidas de trabajos en el sector informal, los números aumentan.

Detrás de estas estadísticas frías existen dramas personales y familiares. María que ha perdido el empleo, es madre soltera y tienen dos hijos que mantener.  Juan hace varios meses vende menos ambientadores en las calles, tiene que alimentar una familia de 4 personas. El restaurante: El Pollo Feliz vio reducida la venta de sus ricas sajtas en un 70 %. El hotel Duerma como un Tronco hace más de tres meses no tiene ni una cama ocupada. La empresa de metalmecánica El Fierrazo está sin contratos y tuvo que despedir a sus 6 trabajadores.

Sin duda la heterogeneidad de problemas, desafíos y miedos de personas y firmas debe ser enorme. ¿Qué harán los actores de carne y hueso del sector minero que este año se contraerá un -31,5%? ¿Y las centenas de empresas y miles de trabajadores de la construcción que verán reducida su actividad en -20%? ¿O los servicios de alimentos que se contraerá en cerca al 18% o el comercio que retrocederá en 12,5%?

Desde esta trinchera dominical hemos analizado, debatido y propuesto alternativas de políticas públicas para salir de la crisis. Hoy quiero hacer algo diferente. Compartir algunas estrategias de sobrevivencia, personal primero, y segundo, empresarial en estos tiempos oscuros. Entiendo que cada caso es un caso y es muy difícil sugerir propuestas que sirvan para todos, pero tomo el riesgo.

Tanto nivel personal como empresarial este el momento en que deben salir a flote cualidades/valores como: Solidaridad, de esta no salimos solos, por lo tanto, el apoyo de la familia, el equipo, la comunidad es fundamental. Flexibilidad y adaptabilidad, el entorno económico y financiero cambiará mucho, hay que estar dispuesto a dejar las posiciones rígidas y tener juego de cintura para driblar los desafíos. Resiliencia, debemos desarrollar nuestra capacidad de sobrevivencia a pesar de las vicisitudes y enormes dificultades. Cabe siempre tener presente que la crisis va pasar.

A nivel personal, la recomendación es: sindéresis en el ahorro y en el gasto. No se trata de guardar la plata bajo el colchón y sí diversificar el riesgo. No es el momento de colocar todos los huevos en la misma canasta. El consumo debe continuar, aunque mesurado. Estos son tiempos de buscar apoyo en la comunidad, iglesia, barrio, o agrupación, es decir en nuestro capital social. Y estar atento a las ayudas que ofrece el Estado. Si fuera posible, esta es una oportunidad para invertir en educación o aprovechar programas gratuitos de entrenamiento, que ahora hay muchos, para adquirir conocimientos en gestión y, sobre todo, en transformación digital, sobre todo en manejo de tecnologías de información.

Desde el punto de vista empresarial, cuando ocurre un desastre de la dimensión que estamos viviendo hay un viejo dicho que dice: “Los planes no valen nada, pero la planificación lo es todo”. Esto significa que la empresa debe organizar el funcionamiento de la empresa en el corto plazo y mediano plazo. Las crisis también abren posibilidades de nuevos negocios, de atender otros clientes, de buscar nuevos mercados, en suma, de planificar el futuro. Esto significa hacer un seguimiento diario del contexto económico social y político para entender qué está pasando en el país.

Asimismo, es la hora de escuchar a tu equipo, funcionarios, trabajadores. Ellos también están con miedo. Es en estas circunstancias que debe surgir un nuevo tipo de liderazgo: El jefe que oye y explica lo que pasa. El líder que transforma y ayuda a la gente a formular y alcanzar sus metas. De esta manera se también se potencia a la empresa u organización. Una de las tareas más difíciles del líder es conseguir un buen equilibrio entre la negación de los problemas y el pánico.

Una otra recomendación estándar es que la empresa cree, lo que Winston Churchill llamó, un “cuarto de guerra”, durante a la Segunda Guerra Mundial, o John F. Kennedy denominó ExCom (Executive Committee), durante la Crisis de los Misiles en Cuba. En ambos casos, este es un lugar de donde, con urgencia, un equipo evalúa el contexto y toman las decisiones estratégicas para la empresa. 

Inclusive si el negocio o el emprendimiento se cierra temporalmente, se debe continuar atrayendo o conectándose con el cliente, manteniendo una conexión fuerte, porque en algún momento, se va producir un rebote del consumo y puede haber, inclusive, una demanda acumulada para la cual la empresa debe estar preparada. También es recomendable cuidar la cadena de suministros. Si está rota o bajo tensor, se deben crear redundancias y amortiguadores.

En suma, inclusive en los momentos más difíciles, la empresa no debe dejar de enfocarse en los dolores, alegrías y necesidades de los clientes. Durante las crisis surgen nuevos mercados y oportunidades de negocios. La propuesta de valor de la empresa debe conectarse, con más precisión, a los clientes. Por ejemplo, esta puede ser una gran oportunidad para que la empresa impulse la transformación digital, el uso de energías renovables o la creación de empleos de calidad. Así, desde las empresas, se pueden contribuir a una recuperación económica verde y más equitativa.