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Marcha Indígena, cultura, legitimidad e instrumentalización

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Parto de la premisa que los pueblos indígenas son lo más legítimo que tenemos, son ancestralmente dueños de estos territorios que ahora se conocen como Santa Cruz, Paraguay, Brasil, Argentina, etc. Luego, biológica y culturalmente somos un producto histórico con dos matrices, la indígena y la europea, esto se nota en nuestros fenotipos y visión del mundo, esta, la visión del mundo, no es española y menos europea de ahí que nuestra cultura es mestiza, como el cien por ciento de las culturas y los seres humanos del mundo. Esto, lo han probado la Historia, la antropología y hace unos 50 años la genética, por lo que es un sentido común en el campo académico-científico. También se sabe que lo que define el progreso de un país o sociedad es la cultura, no tanto lo étnico o biológico, sino las funciones culturales e intelectuales que tal o cual sociedad logró desarrollar.

Así, desde el punto de vista “étnico” como les gusta razonar sobre todo en los países que han sido colonia, en EEUU tuvieron que definir hace aproximadamente un siglo qué se debería hacer con los “negros” que fueron traídos expresamente como esclavos; tuvieron varias opciones, devolverlos al África, mantenerlos esclavos, eliminarlos físicamente o asimilarlos a la sociedad, y finalmente decidieron volverlos “ciudadanos estadounidenses”, con los mismos derechos que la población “blanca”. Se puede hacer muchas observaciones y críticas a ese proceso social, y decir que incluso hoy, el racismo existe; sin embargo, hay científicos, artistas, intelectuales, políticos y un presidente negro, Obama. En general, la población afrodescendiente ha sido integrada a la sociedad estadounidense y ya no existe el movimiento Panteras Negras u otro que reivindique derechos diferenciados en razón del color de la piel, “la etnia o cultura africana”.

Veamos el vecindario, en Paraguay los idiomas oficiales son el castellano y el guaraní, y los guaraníes han sido integrados relativamente a la sociedad paraguaya, por eso no vemos un movimiento “nacionalista guaraní”; veremos lo que ocurre en Perú y Chile, cuyas sociedades o gobiernos promueven procesos constituyentes, arguyendo igual que en Bolivia, que son sociedades multiétnicas, que tienen varias naciones indígenas en sus territorios pero que son marginados de la vida económica, cultural y política. De hecho, la presidenta de la Convención Constitucional ha dicho públicamente que Chile será un Estado plurinacional, y en Perú, una Asamblea Constituyente que proponga un Estado plurinacional forma parte principal de su programa de gobierno y se debate la forma jurídica de convocarla. Los hechos dirán en qué quedan esas propuestas de hacer nuevos “Estados plurinacionales”, para no hablar de Ecuador.

En el fondo de todas las cosas lo que se debate es la legitimidad de la sociedad, que los agentes se sientan parte inherente de esos pueblos o Estados, cuando una parte de la sociedad es histórica y sistemáticamente excluida y marginada produce todo tipo de protestas y hasta rebeliones políticas. La exclusión puede ser económica, social, cultural, étnica, religiosa, política, entre otras, o incluso todo eso junto, lo central es que las gentes encuentren espacios sociales de progreso personal y social, esto produce una predisposición sicológica positiva hacia el mundo en el que se vive.

La Marcha de los Pueblos Indígenas busca eso, legitimidad, e increíblemente nos muestra el camino político cultural que no hemos seguido nunca, lo único que quieren es ser parte inherente de nuestra sociedad y por la inversa que la sociedad los valore, entienda y se identifique con ellos. Alguna gente quiere creer que desde el 26 de febrero de 1561 hasta aquí no hubo ningún contacto con los pueblos oriundos de Santa Cruz, son vistos como una especie de alienígenas o parias en su propio territorio, esto es lo más alienado y esquizofrénico que las sociedades colonizadas han producido en el tiempo, negar sus propias raíces.

Y a estas alturas, sobra decir que los “camaradas” del régimen del MAS han usado esta vía de legitimación política, han instrumentalizado a los pueblos indígenas al punto de cooptarlos y quitarnos como sociedad uno de nuestros referentes constitutivos, nuestra raíz étnica, cultural, social, filosófica, política y moral entre otros, por eso que nadie le puede hacer competencia en el mercado político.

Vasileiv Seoane García / Investigador Social

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