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Marcha indígena

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¿En Bolivia no es posible sentarse en abierta comensalía, y plantear los problemas, los dolores de nuestro pueblo, la marginación de los indígenas del oriente, sin tener que recurrir al bloqueo y a las marchas? Nuestros gobernantes y clase política, se aplazan, con honrosas excepciones.

Me temo que este clima asfixiante de violencia, que se expresa en tantos feminicidios, infanticidios, homicidios, en gran medida, es consecuencia de ese clima de enfrentamiento áspero, acoso político, que se vive en el país.

Ciertamente, desde las hostilidades no se construye Bolivia, no se reactiva la economía, no se asegura la salud para todos, ni se termina con el covid-19.

Bolivia está en un callejón sin salida, en gran parte, por culpa de los políticos que tiene.

En este clima de hostilidad, se inicia la marcha indígena para conmemorar la marcha histórica de 1990 y 2011, y para defender sus bosques y sus territorios avasallados en los departamentos de Beni, Pando, Santa Cruz y Tarija. Más de 200 indígenas de la Amazonia, Oriente y Chaco de Bolivia empezaron la marcha el 24 de agosto en Trinidad para llegar a Santa Cruz de la Sierra el 24 de septiembre.

En la marcha indígena está presente en la memoria, el atropello de los 34 pueblos indígenas del Oriente boliviano: Amazonia, Chiquitania, Chaco, que ocurrió en Chaparina por oponerse a que se destruyera el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), lugar ancestral de los pueblos chimán, yuracaré y moxeño.

La marcha tiene por objetivo defender la identidad de los 34 pueblos indígenas del Oriente y quieren visibilizar su cultura de libertad, de paz, diálogo, convivencia democrática, en armonía con los bosques y la naturaleza. Proclaman unidad para defender las tierras y los bosques del avasallamiento colonizador.

Ya es hora que los gobernantes escuchen al pueblo, a todos los pueblos, a todos los indígenas. No salimos de esta encrucijada si no se aplica el consenso, la concertación, respetando e integrando las diferencias y los derechos de cada pueblo indígena. Solo así puede levantarse una Bolivia libre, moderna, progresista, pluricultural, pluriétnica, en la que caben todos los bolivianos, culturas e ideologías. Defendamos la marcha indígena.

Nicolás Castellanos  / Fundación Hombres Nuevos


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