OpiniónEDITORIAL

Más debate sobre el aborto

El Deber logo
19 de marzo de 2017, 4:00 AM
19 de marzo de 2017, 4:00 AM

La interrupción intencional de un embarazo es siempre una decisión traumática y difícil, fundamentalmente para la mujer que adopta esta decisión extrema. En Bolivia, la práctica del aborto es legal en casos excepcionales y solo se puede llevar a cabo con un permiso judicial expreso, cuando el embarazo es producto de una violación, incesto, estupro o cuando esté en riesgo la vida y la salud de la madre por razones médicas.

En un contexto donde otros temas polémicos -como el de la hoja de coca- no terminaron de debatirse, el oficialismo propone modificar el Código Penal para ampliar en nueve puntos las causales para la realización de un aborto. El art. 157 del proyecto de ley plantea autorizar el aborto hasta las ocho semanas de embarazo en casos de pobreza, tener más de tres hijos o aducir la condición de estudiante sin recursos para la manutención del futuro hijo. Señala la propuesta que el derecho se podrá ejercer por una única vez y en función de las consideraciones económicas y sociales de la madre.

Como era de esperar, la propuesta oficialista ha disparado posiciones opuestas. Aquellos que la defienden señalan que el aborto es un problema de salud pública, donde el Estado está en la obligación de garantizar la salud y la vida de las mujeres que adopten esa decisión. En cambio, los sectores que la rechazan -como las iglesias católica y evangélica- remarcan que dicha normativa va en contra del derecho a la vida desde la concepción de las personas en el vientre de una madre. Más allá de las consideraciones religiosas o morales, el aborto es una realidad brutal en nuestro medio. En particular, porque muchas mujeres interrumpen sus embarazos en lugares clandestinos y en condiciones insalubres, lo que puede llevarlas a la muerte. Según estadísticas no oficiales, entre 40.000 y 80.000 mujeres se practican abortos y se estima que unas 650 mujeres mueren por esta causa cada año. 

Dado lo complejo de esta realidad, no sería prudente que el oficialismo intente imponer su propuesta sin abrir un debate político y científico serio sobre el tema; sabiendo que tiene mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa, se corre el riesgo de que la norma se apruebe sin escuchar a todas las partes. Mientras se genera un necesario espacio de discusión sobre un tema de alta sensibilidad para la salud y la vida de las personas, como el aborto, los legisladores bien podrían priorizar el tratamiento de otros asuntos no resueltos, como el de la ralentización de la economía, la crisis de la justicia, la corrupción y el narcotráfico  
 

Tags