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¡Más que un regalo!

Ingrid Rivero 14/12/2019 03:00

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Una taza de té con limón y jengibre me acompañaba esa mañana mientras agarraba el lápiz para hacer la lista de regalos para esta dulce navidad. Repasaba la lista y pensaba “quiero algo diferente, de impacto, que sea memorable y provoque experiencia”. 

¡Quiero regalar vida!, exclamé. Ahora que vivimos robotizados, que perdemos los pequeños y bellos detalles. Pensar en regalos conlleva una pesadilla estresante que ahoga el verdadero sentido de la Navidad; el simple gesto cariñoso de dar algo. Quiero compartir 7 consejos básico que la ciencia ha descubierto para que nuestros regalos sean realmente significativos.

1. Conocé a la persona: ¿Querés ofrecer un regalo con significado? “Lo más importante en el intercambio de regalos, es demostrar que realmente conocés bien a la persona, y que realmente te preocupás por ella”, asegura Ryan Howell, psicólogo de Universidad Estatal de San Francisco y co-fundador de beyondthepurchase.org.

Si se trata del “amigo secreto” de oficina, no te preocupés. Quizás no conozcás a esa persona a la perfección, pero intentá averiguar algún gusto o afición de la que haya hablado estos últimos meses, ¡sorprenderás!.

2. Regala experiencias, no objetos: Tener cosas que nos gustan puede entusiasmarnos, pero nada supera a una buena experiencia. Un concierto, una obra de teatro, una cena pueden tener más impacto que un regalo. Según una investigación de la Escuela Wharton de la Universidad de Pennsylvania, las personas se sienten más conectados a quienes les hacen el regalo experiencial. Allison Pugh, sociólogo experto en consumo, afirma que “si los regalos son el momento para expresar y forjar el amor, una de las mejores maneras de hacerlo es con tu propio tiempo”.

3. Una donación: es inesperada. Realizar una “donación indirecta” en nombre del agasajado y en favor de una obra de caridad, provocará alegría en todos. Donar está vinculado a la felicidad; es un ciclo virtuoso, las personas más felices dan más a la caridad, y el dar más hace más feliz.

4. Lo caro no destaca: Solemos creer que mientras más fino es el regalo, la sonrisa de nuestro regalado lucirá más ancha y blanca. Bueno, no. Las personas son mucho más prácticas de lo que creemos y su alegría al abrir un paquete por lo general no se asocia a su costo. En realidad, el costo no afecta la apreciación del regalo. La preferencia apunta hacia lo simple y útil

5. Tampoco agregués “complementos”: A veces, sentimos que nuestro regalo no es suficiente y le agregamos algo pequeño para complementarlo, que se vea mejor. Pues bien, eso no lo hace mejor, más bien disminuye el aprecio del regalo. La máxima “menos, es más”, siempre resulta.

6. Explica las razones de la compra: Un regalo será mucho más significativo si la persona conoce directamente el valor que tú le asignas para dárselo.

Parte de un estudio publicado en The Journal of Experimental Psychology, concluye que, al saber por qué llegó a comprar dicho regalo, la persona lo considera mucho más deseable.

7. Limita (un poco) tu lucha anti-consumismo: La reivindicación tiene sus espacios. No siempre los juguetes que piden los niños son por mero consumismo. Algunas solicitudes implican un sentido de pertenencia y sociabilidad, ya que tener las mismas cosas que sus amigos les ayuda a encontrar un punto en común con ellos. Está bien, cuando amerite, comprar esos objetos deseados, mientras guardemos un límite sano, sentencia Allison Pugh.