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OPINIÓN

MAS: una máquina que se devora a sí misma

José Orlando Peralta B 8/8/2020 03:00

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En octubre-noviembre (2019) su dirigencia los llevó al abismo, en agosto (2020) sus bases están haciendo todo lo necesario para que tengan mayor rechazo en ciudades capitales. Es asombroso ver cómo un proyecto de poder (MAS) que lo consiguió todo en el espacio de la política boliviana por más de una década, de a poco se devora a sí mismo por errores tácticos propios y no porque otro proyecto político esté naciendo como alternativa ideológica.

Los bloqueos de carreteras por parte de la COB-Pacto de Unidad (la base dura del MAS) y los consecuentes perjuicios a la salud y economía son hechos con un alto costo social porque están afectando lo más prioritario de todo ser humano, además que se desarrollan en una coyuntura (electoral), cuando es necesario medir las palabras y los actos, su costo político será fuerte.

De acuerdo a la demanda de los dirigentes de los movilizados la jornada electoral debería realizarse en una fecha intermedia entre el 6 de septiembre y el 18 de octubre, es decir el 27 de septiembre (un supuesto). En otras palabras, su lucha es porque las elecciones se lleven a cabo 21 días antes de lo programado por el Tribunal Supremo Electoral. 

La convocatoria al referéndum del 21 de febrero del 2016 también fue un gran error político del MAS porque sus resultados dieron luz verde a todas las movilizaciones de las clases medias de las ciudades capitales en defensa del voto. Generó un motivo para que un espacio social heterogéneo se articule en torno a una lucha común por la alternancia en el poder hasta que llegó noviembre del 2019.

En el 2020, después de poco más de ocho meses de la renuncia de Morales, las movilizaciones de sus bases obrero-campesinas (COB-Pacto de Unidad) del MAS ahuyentan toda consideración de que obedecen a un pedido de mejora del sistema público de la salud, falta de justicia social, crisis económica y ausencia de legitimidad política. A pesar de que el país sufre por todas esos motivos, no se justifica el método de lucha de los movilizados porque nos siguen ahogando a los ciudadanos no movilizados –que somos la mayoría- después de más de 100 días de cuarentena. En tiempos de pandemia este bloqueo es tóxico y no tiene justificación, es simplemente incitación: ¿Evo de nuevo? El 18 de octubre serán las elecciones y hasta fin de año habrá nuevo gobierno. Su intransigencia es obvia. 

El vigor político del MAS en el 2020 es totalmente diferente al del 2005. Hace quince años era un proyecto de poder en ascenso e imparable, hoy, es un proyecto de poder en proceso de implosión por la suma de fallas tácticas, a pesar de todos los logros socio-económicos alcanzados en sus tres gestiones. Una máquina política que ha perdido conciencia e intuición sobre el espacio-tiempo y se devora a sí misma con sus torpes reacciones.