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Funcionarios diplomáticos profesionales de la Cancillería denunciaron que el gobierno de Luis Arce despidió al 92 por ciento de los trabajadores de carrera del servicio exterior entre noviembre y febrero.

Los despidos alcanzaron al menos a 150 funcionarios, muchos de ellos con experiencia de muchos años e incluso décadas en la Cancillería, y varios pertenecen a la gestión del ex canciller David Choquehuanca, dijeron los representantes del grupo de diplomáticos despedidos.

Según los denunciantes, todas las unidades del Ministerio de Relaciones Exteriores, incluyendo a los diplomáticos que cumplían misiones en 34 países, fueron descabezados y los puestos quedaron acéfalos, sin reemplazos, aun en puestos estratégicos como la representación boliviana ante la Unión Europea.

Javier Viscarra, representante de los afectados, denunció que ellos intentaron por todos los medios reunirse con el canciller Rogelio Mayta, pero no fueron recibidos y dijeron que se trata de una masacre blanca que no ocurrió ‘ni en las peores dictaduras’.

Los despidos vulneran, en opinión de los profesionales diplomáticos, el artículo 64 de la Ley 465 que regula el servicio de Relaciones Exteriores, el mismo que prohíbe el retiro de profesionales de carrera sin causales justificadas y debido proceso.

En respuesta a las denuncias, el vicecanciller Freddy Mamani dijo que no se trata de ninguna masacre blanca, sino de una ‘recomposición del Estado democrático avasallado en noviembre de 2019 y recuperado el 18 de octubre de 2020’.

Mamani también asegura que la condición de diplomático de carrera está suspendida por la resolución 08/2020 firmada el 4 de noviembre de 2020, una semana antes del juramento de Luis Arce como presidente.

Sin embargo, la ex canciller Karen Longaric precisó que el escalafón diplomático que institucionaliza la labor de estos servidores públicos fue aprobado el 9 de septiembre de 2020 y que no fue suspendido por la normativa mencionada por el vicecanciller Mamani, ya que esa resolución solo suspendió el proceso de recategorización, que es un trámite para que los funcionarios suban de rango.

El despido de funcionarios diplomáticos de carrera por razones partidarias -no hay otra razón que explique la medida- lesiona los intereses del Estado porque a diferencia de cualquier otro cargo de carácter político, los puestos diplomáticos requieren de personal capacitado en la Academia Diplomática Boliviana, en cuya formación el Estado boliviano invierte recursos económicos.

Es decir, no cualquier profesional, y mucho menos un no profesional, puede ser diplomático porque para ocupar esas delicadas funciones se estudia específicamente la carrera diplomática y el personal allí formado está preparado para defender los intereses del Estado boliviano sin importar la orientación ideológica o la tendencia del gobierno de turno.

Es una lástima que toda la experiencia acumulada en muchos años de servicio del personal formado en Relaciones Exteriores se pierda para dar paso a nuevos funcionarios que probablemente serán leales al nuevo Gobierno, pero no tendrán el conocimiento ni la experiencia para manejar las relaciones del país con las naciones y organismos internacionales. Y es lamentable que el ‘Gobierno de todos los bolivianos’, como anunció el presidente Luis Arce en su discurso de posesión, prescinda de estos profesionales que entregaron años y décadas de su conocimiento al servicio del país.

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