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8 de junio de 2018, 4:00 AM
8 de junio de 2018, 4:00 AM

A propósito de los Juegos Deportivos Odesur, nuevamente se han revelado las deficiencias de nuestro sistema deportivo que produce atletas y deportistas que apenas nos dejan en el décimo lugar del medallero sudamericano. Con mucha algarabía, es página de apertura de periódicos las poquísimas medallas de oro que hemos tenido y con mucho pesar, a partir de estos resultados, se desnudan defectos que duelen en lo más profundo. 

Días antes, varios atletas resignaron su participación en los juegos porque no tuvieron recursos para entrenar y prepararse. Este es un acto de dignidad del deportista. Por otro lado se ha visto a atletas de élite, que otras banderas han ofrecido lo que aquí se quita y ellos  han ganado medallas de oro. Este  es otro acto de dignidad y valentía. Debemos preguntarnos ¿por qué sucede esto? ¿Por qué todos esos atletas que se preparan para esta u otras competencias, sean nacionales o internacionales, van con tan bajo apoyo de los gobiernos, municipales, departamentales y del Estado Plurinacional? 

Los atletas no tienen zapatillas, no cuentan con indumentaria y, lo que es peor, no tienen la nutrición planificada y profesional para asistir a estas competencias. Es tan penoso el estado de estos deportistas que entre ellos se tienen que prestar sus spikes (zapatillas especiales con clavos  para correr en pistas olímpicas) y lo hacen con el orgullo de representar a nuestra bandera. 

Esto no puede suceder más. Hay que replicar lo que hizo España desde inicio de este siglo. Han conseguido los 10 primeros puestos en el ranking mundial en pruebas olímpicas en categoría absoluta, ocho primeros puestos en campeonatos del mundo y Juegos Olímpicos en categoría absoluta, tres primeros puestos en campeonatos del mundo de pruebas olímpicas categoría no absoluta. Campeonato mundial de Fórmula Uno, infinidad de veces de campeonatos de tenis, campeonato mundial de triatlón, ciclismo, campeón mundial de fútbol, y sus equipos de fútbol, campeones europeos durante más de una década.  

¿Y cómo estamos en casa?  Para muestra, un botón: hace más de dos décadas el tablero electrónico de nuestro principal escenario deportivo no funciona. Entonces ¿qué hacer? La primera obligación es elaborar un modelo, que incluya el deporte para todos, al deporte escolar, al deporte de alta competición, al deporte aficionado y al deporte recreativo; y que determine los modos de realizar la formación deportiva de base, la detección de talentos, la formación de recursos humanos (dirigentes, técnicos, árbitros y jueces, sicólogos y voluntarios), entre otros. 

Nuestro gobierno regional y municipal debe estar a la altura de los tiempos y las exigencias del deporte actual con todos sus cambios, estar a tono con las políticas generales e ir adaptándose a los cambios que se producen. Deben ser eficientes y fundamentalmente tener metas. Un aspecto particular del plan es la ayuda y subsidios para la financiación de la preparación y el envío  de atletas a las competiciones internacionales. Hay que hacer algo. De quedarnos así como estamos,  seguiremos estando en los últimos puestos deportivos  del ámbito regional y mundial.

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