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Metropolización, la propuesta ausente en Santa Cruz

Ian Miranda 24/2/2021 05:00

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No creo que nadie en 1900 se imaginaría que la población de Santa Cruz de la Sierra tendría 2,3 millones de habitantes en 2020, siendo que a inicios del siglo pasado tan solo contábamos con 18 mil personas. Esto no pudo ser posible sin una visión a largo plazo, cuestión que ha caracterizado a los cruceños según los planes Ivanissevich (1947), Techint (1959), Planes Maestros (1970, 1978 y 1995) y el Plan Director de 2005. La planificación urbana cruceña estuvo a la par del boom demográfico de las décadas de los 70, 90 e inicios del 2000, cuestión que dista de la actualidad.

En estos últimos lustros la planificación está fragmentada en las diferentes zonas conurbanas entre los municipios metropolitanos (Santa Cruz de la Sierra, Cotoca, Porongo, El Torno, La Guardia, Warnes y Okinawa Uno), contando con áreas ingobernables que se expanden y cambian continuamente sin ningún control.

Es lamentable que en las elecciones subnacionales muy pocos son los candidatos departamentales y municipales que proponen políticas de metropolización, de hecho, ninguno se adentra en cuanto a la institucionalidad metropolitana.

Si bien amerita establecer medidas a corto plazo para paliar la situación de la pandemia del Covid-19, en cuanto a salud pública y empleo, las futuras autoridades deben estar conscientes que una planificación metropolitana, con un horizonte de 20 o 50 años (como sucede con la planificación metropolitana de Seúl, con un alcance a 100 años), permitirá establecer el camino para el despegue económico y de bienestar de Santa Cruz y su población. Vimos en estos últimos años que, ante la falta de una institucionalidad metropolitana y consenso entre los municipios, no hay capacidad para generar una planificación con un largo horizonte, que permita impulsar economías de aglomeración para acceder a ventajas competitivas globales. Debemos trascender a una metrópoli global emergente, generando atractivos para empresas de servicios avanzados para constituirnos en un referente a nivel continental, como Cartagena, Medellín, Bucaramanga o Guayaquil, los cuales tienen un contexto símil al nuestro.

Nuestro departamento cuenta con los lineamientos de la Ley Departamental Nro. 187 de Creación y Regulación de la Región Metropolitana del 2020, la cual busca conformar el Consejo Metropolitano (compuesto por autoridades departamentales y municipales) y el Órgano Consultivo (integrado por instituciones privadas), por lo que es tarea de las nuevas autoridades electas fortalecer esta institucionalidad. Por ende, es necesario que se cuente con un firme compromiso para que los municipios, en especial el de Santa Cruz de la Sierra, participen del Consejo, resguardando su institucionalidad y una planificación técnica-profesional, no política, como sucedió décadas atrás con la Corporación Regional de Desarrollo de Santa Cruz – Cordecruz.

Una vez consolidada la institucionalidad metropolitana, la consecución de proyectos será fluida, para perfeccionar la movilidad urbana, gestión de residuos sólidos, acceso de servicios públicos, entre otros. Esto posibilitará fortalecer las potencialidades de cada integrante de la Región Metropolitana, por ejemplo: innovación y exportación de servicios en Santa Cruz de la Sierra, robustecimiento de la agrotecnología y desarrollo logístico en Warnes, turismo ecológico en Porongo, por mencionar algunos.

Por este motivo, las nuevas autoridades electas, para asegurar el desarrollo de nuestra región, deben promover un fuerte consenso político y social para la adopción de una institucionalidad y políticas públicas metropolitanas. Para ello, la gobernabilidad y gobernanza serán elementos que permitan el desarrollo de una planificación en conformidad a las necesidades regionales, basadas en el consenso, legalidad y legitimidad del Consejo Metropolitano. Será elemental la voluntad y compromiso de las autoridades del área metropolitana cruceña para lograr ese cometido, precautelando arribar a consensos políticos funcionales y operacionales, puesto que, sin estos elementos, la consolidación de nuestra Región Metropolitana solo será una aspiración colectiva, postergando perennemente nuestro desarrollo. Dependerá nuestra futura estabilidad, competitividad e influencia económica de nuestra planificación metropolitana y su institucionalidad.



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