Opinión

México solidario

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26 de septiembre de 2017, 4:00 AM
26 de septiembre de 2017, 4:00 AM

México es un país que sabe lo que es enfrentar terremotos. Asentado sobre el denominado Cinturón del Pacífico, que es la falla geológica más importante del mundo y que va a lo largo de la costa desde Alaska hasta Tierra del Fuego, el hermano país tiene un largo historial de grandes y devastadores sismos. 
De las entrañas del desastre y pese al dolor por las pérdidas humanas, el pueblo mexicano ha demostrado en cada ocasión su enorme entereza y solidaridad para con los que más sufren.

No fue la excepción esta vez, tras el feroz sismo ocurrido el martes 19, de 7,1 grados en la escala de Richter, que provocó más de 300 muertos, cientos de heridos y todavía incontables desaparecidos. El sismo ocurrió el mismo día que, hace 32 años, ocurría el megaterremoto de 1985, que causó más de 10.000 muertos en Ciudad de México.

Durante estos días, el mundo ha sido testigo de la impresionante movilización de miles de personas que se volcaron a las calles de Ciudad de México, Puebla o Cuernavaca donde se registró el derrumbe de más de 50 edificios multifamiliares, entre cuyos escombros quedaron atrapados cientos de damnificados por el sismo.

Un ejército de voluntario viene retirando pedazo a pedazo los restos de los edificios derruidos para tratar de encontrar posibles supervivientes. También fue significativa la ayuda internacional que recibió México estos días. En particular, de países con experiencia en la atención de grandes terremotos que, como Japón, Chile, El Salvador y Colombia, enviaron rescatistas especializados en la detección de vida en medio de estructuras derrumbadas por los terremotos.
No fue menor la labor de perros amaestrados que hicieron una destacada labor para dar con las víctimas de este fenómeno telúrico.

Una vez que se termina el tiempo para continuar con las tareas de rescate, llega el tiempo para la resiliencia, es decir, la capacidad que tienen los seres humanos para superar grandes traumas como las que ocurren después de tragedias de este tipo. 
Hay que recordar, además, que el 7 de septiembre, doce días antes del sismo ocurrido en Puebla, otro terremoto asoló el sur de ese país, en Chiapas, con casi un centenar de muertos y miles de damnificados.


Pero México está de pie. Pese a todo el desastre ocurrido en estas semanas, los mexicanos están demostrando que son un pueblo firme, que no se doblegará ante los desastres naturales. Bolivia entera expresa su solidaridad con el hermano país, esperando que pueda superar las consecuencias del mismo lo antes posible.

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