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Piotr Nawrot es un incansable y silencioso luchador. En nuestro país tenemos la suerte de contar con varios guerreros que dejan su vida por una pasión y contagian su amor por el terruño enseñando lo que saben. Desde aquellos entrañables misioneros que hicieron posible la utopía en medio de la selva, hasta el día de hoy, que seguimos contando con personas que no escatiman esfuerzos y dan todo por este país.

La guerra sin cuartel que libra Nawrot es la cultura. Desde inicios de los años 90 se encontró con el tesoro que nunca imaginó encontrar y a lo que le dedicaría su vida.

En el proceso de restauración de las Misiones de Chiquitos, cuando el arquitecto suizo Hans Roth encuentra los archivos musicales barrocos, que resultaron ser la pieza clave para la declaratoria de la Unesco, el padre Piotr Nawrot no dudó que tenía que estudiarlo a profundidad y dar a conocer al mundo este único tesoro.

Fue así como en 1994 publicó su tesis doctoral y dio rienda suelta a una pasión sin parangón, que fue contagiando a personas e instituciones en varios países del mundo.

El Lazo Piotr Nawrot y Chiquitos es muy fuerte y ha servido para que muchos locales conozcamos acerca de nuestros tesoros musicales y podamos ser un punto de referencia artístico a nivel mundial.

Sus estudios han sido buena parte de la base para la fundación y organización del primer festival de música barroca americana y posteriores eventos, que desde 1996 se realizan cada dos años, además de dar a conocer al mundo el repertorio musical exuberante que tenemos.

En más de 20 años ha publicado más de 40 volúmenes de estudio de esta música. Ese esfuerzo dio pie a la fundación del Fondo Editorial Apac, cuya misión es divulgar y sistematizar la música e historia del Oriente Boliviano.

En los festivales de música, coros y orquestas interpretan principalmente esta música recuperada de los archivos de Bolivia, aumentando los repertorios con compositores europeos como Vivaldi, Scarlatti, Telemann, Bach, entre otros.

Las líneas quedan cortas para hablar sobre la pasión que derrocha este hombre, que ha sabido abrirse espacios en una tierra lejana a la suya, pero que ya siente propia. Nuestro país tiene tesoros de incalculable valor y, muchas veces, desconocidos por propios y extraños. Por eso es menester saber reconocer, aplaudir y agradecer a estas personas que nos ayudan.

Esperemos tener al padre Piotr por muchos años más liderando esta epopeya artística tan sublime que abandera y que siga inspirando futuros misioneros de la cultura por el bien de nuestra tierra y por el bien de nuestros pueblos.

Percy Añez Castedo es Presidente de APAC

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