Opinión

Momento de reflexión

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13 de abril de 2017, 4:00 AM
13 de abril de 2017, 4:00 AM

La Semana Santa es el tiempo más importante del calendario cristiano porque nos recuerda la pasión, la muerte y la resurrección de Jesús, el profeta del amor y la reconciliación. Esta vez, la celebración coincide con un momento delicado para la paz mundial, especialmente, por los conflictos armados y las matanzas en Siria, país que se desangra por la guerra civil, que ha ocasionado cientos de miles de evacuados.

Jesús nos ha dejado un legado muy profundo y concreto: dar la vida por los demás, pese a todas las vicisitudes y las dificultades. En el caso de nuestra nación, Bolivia, el desafío sigue siendo el diálogo y la atención de las grandes demandas que tiene la población, especialmente por la recurrencia de la inseguridad, la pobreza y la desocupación. Semana Santa debe llevarnos a un encuentro entre las familias, hoy afectadas por la violencia, el alcoholismo y la falta de atención a los niños y jóvenes. Un estudio de la Unicef alerta que el 90% de las familias bolivianas sufre algún tipo de violencia, desde la verbal hasta la física. Allí tenemos una tarea pendiente para fortalecer y proteger  estos núcleos.

El papa Francisco dio esta semana una señal clara de su vocación de servicio hacia los demás. Abrió un nuevo albergue o lavandería en el Vaticano para los jóvenes que viven marginados por la extrema pobreza. El primer pontífice latinoamericano no quiere curas de sotana y corbata, sino sacerdotes comprometidos con la gente de a pie, los más pobres y vulnerables.

En Semana Santa tenemos una oportunidad para reflexionar sobre nuestro trato hacia las mujeres. Un país con los índices más altos de feminicidios y violencia contra la mujer está en la obligación de pensar qué factores están detrás de estos malos tratos y cómo se pueden fortalecer las políticas públicas para detener y castigar a los varones machistas y misóginos que todavía pululan en nuestra sociedad. Este tiempo de reflexión también debería servir a los gobernantes y políticos que apuntan sus esfuerzos a perpetuarse en el poder aún a costa de la voluntad del pueblo y de la Constitución. 

Jesús dio su vida por los demás y con ello estableció un modelo para toda la humanidad. Su ejemplo de generosidad a toda prueba señala que los seres humanos podemos establecer otro tipo de sociedad donde tengamos en cuenta a los sectores más vulnerables: los migrantes, los pobres, los niños, las mujeres, los ancianos y los jóvenes 

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