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25 de agosto de 2017, 4:00 AM
25 de agosto de 2017, 4:00 AM

Todas las crisis económicas rompen sin piedad la estructura tradicional de las clases bajas –económicamente hablando– debido, sobre todo, a los reajustes en el mercado laboral, lo que ocasiona una merma substancial de los ingresos y obliga a los trabajadores a refinanciar compromisos familiares para la subsistencia y la compra de bienes y servicios. En muchos casos, los ingresos por jubilación y otras rentas no cubren las obligaciones adquiridas, y mientras no se consiga una refinanciación adecuada, tienen que eliminar vacaciones, salidas a restaurantes y al cine, y hasta el número de comidas diarias. Pese a los recortes, habrá quienes tengan dificultades para llegar a fin de mes sin perder elementos básicos de subsistencia.

Este tipo de problemas familiares se solía resolver mediante la refinanciación de deudas contraídas con entidades financieras, como hipotecas o créditos personales, lo cual ahora resulta más difícil de hacer al haberse incrementado los datos relacionados con las personas que ingresan a la central de riesgos de la Autoridad de Bancos e Instituciones Financieras (ASFI), hasta por sumas ínfimas, situación que condena a los afectados a una muerte civil por la imposibilidad de ser sujetos de crédito. Y lo más llamativo es que no existe una prescripción a estas deudas.

El problema cardinal es que puede transcurrir una eternidad para que se considere el restablecimiento de la capacidad de endeudamiento, y en ese espacio de tiempo, todas las solicitudes de crédito son rechazadas por entidades bancarias, porque, al investigar el historial económico del solicitante, aparecerá como moroso en la ASFI. La desesperación hace que mucha gente necesitada de dinero acuda a múltiples empresas que ofrecen créditos rápidos o microcréditos. Incluso ya han surgido instituciones paralelas en este ámbito, pero aun así no es fácil conseguir un préstamo si el nombre aparece en algún listado de morosos de uso común en Bolivia. Estas empresas financieras paralelas también utilizan el listado de la ASFI antes de considerar un crédito.

Resulta de interés, por lo tanto, saber si uno está incluido en la central de riesgos, que contiene información de los préstamos y créditos impagos de personas particulares, además de la evolución histórica de las deudas acumuladas por una persona durante toda su vida. Se debería dar a conocer que la normativa de protección de datos reconoce a las personas que aparecen en este fichero el derecho a solicitar y obtener información de carácter personal. Asimismo, se puede solicitar la rectificación o cancelación de los datos que sean inexactos o incompletos, inadecuados o excesivos. 

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