OpiniónEDITORIAL

Mucha alarma, poca previsión

14 de enero de 2023, 5:00 AM
14 de enero de 2023, 5:00 AM

La lucha contra el covid-19 no ha terminado. A pesar del descenso de la curva de contagios en esta reciente sexta ola, los casos continúan entre nosotros. Llama la atención el desinterés por la vacunación contra este mal que, desde marzo de 2020, ha cobrado la vida de más de 22.300 personas en Bolivia.

Hasta el momento se requieren de cuatro dosis para tener el esquema completo de vacunación contra el coronavirus. Sin embargo, el porcentaje de los más responsables al respecto no llega ni al 10%.

Si se estima que la primera dosis se ha colocado hace más de un año, la inmunidad que ha generado en el organismo ha bajado de potencia, de fuerza inmunológica. Por lo tanto, ese organismo no tiene las defensas suficientes para recibir la visita de la enfermedad en óptimas condiciones. Solo el 60% de la población se ha colocado la primera dosis, un 49% la segunda, un 22% la tercera y menos de un 10% la cuarta. Mil vacunas se aplican por día. Números que reflejan una severa y lamentable apatía respecto a la pandemia.

Para viajar, trabajar y realizar las actividades más necesarias y cotidianas será un riesgo no solo para quienes no están con las vacunas al día, sino, además, porque se trata de un tema de salud pública.

Una salud que se ve golpeada también por más casos de coqueluche, viruela del mono y ahora el preocupante crecimiento del dengue, enfermedad trasmisible que ya ha cobrado, al menos, dos víctimas mortales en el departamento.

La época de lluvias, las altas temperaturas y la falta de asistencia oportuna, desde la prevención hasta en la atención y tratamiento, completan un cuadro complejo.

Preocupa la falta de mantenimiento de plazas y parques en Santa Cruz de la Sierra, donde se ve un cúmulo importante de malezas y descuido en la jardinería. A esto se suma la concentración de basura no recolectada en los espacios públicos por la falta de un servicio de recojo regular.
Inquieta observar las condiciones en que se enfrenta la ciudadanía ante tantos embates de varias enfermedades de estación bajo sensibles condiciones de vulnerabilidad.

Las campañas de fumigación se suelen ver solo antes del inicio de clases, a pesar de que debiera ser permanente y en los sitios más proclives al contagio, donde la reproducción y la transmisión de los vectores hoy están en su salsa.

Pero este no es solo un problema de la capital sino de la región, donde se han detectado pacientes en estado crítico en el Norte Integrado y otras áreas. Ya la última semana de diciembre se habían registrado al menos 45 afectados; en las últimas cinco semanas se manifestaron 233 casos positivos, donde en esta capital se acumularon más del 70%. Según un reciente informe del Sedes, el 80% de los distritos de Santa Cruz de la Sierra está en riesgo de epidemia, por lo que se alerta a intensificar la vigilancia epidemiológica y la consecuente eliminación de criaderos. Hay 11 municipios cruceños con casos de dengue.

La destrucción de criaderos está a cargo de algunas brigadas que no son suficientes sin la ayuda de las familias y los hogares que deben hacer limpieza sistemática de elementos propicios para que se reproduzcan los criaderos que pululan en barrios de esta capital y ciudades intermedias.
La salud pública engloba problemáticas que responsabilizan a actores determinantes. La concientización empieza desde la prevención. La ciudadanía debe levantar la primera barrera de contención con el aseo correspondiente de sus hogares, así como también los municipios apropiarse de operativos de limpieza, poda y fumigación de plazas, parques y espacios públicos donde se acumulan importantes focos de criaderos de mosquitos y alimañas. La regularización del recojo de basura ayudará a contrarrestar lo que algunos prevén, una posible epidemia.

Nadie está exento de salvarse de alguna de estas enfermedades mortales. Es hora de activar todas las alarmas para evitar males mayores.

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