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Muerte a las filas o las filas de la muerte

Carlos Hugo Molina 12/1/2021 05:00

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Nos hemos acostumbrado a ellas y forman parte de nuestra geografía. Cualquier trámite, cualquier necesidad, cualquier gestión, pasa por el sometimiento del administrado a un desorden autoritario que nos obliga a guardar silencio y obedecer silenciosos frente a una autoridad omnímoda e insensible. No se trata solamente de una violación de nuestro tiempo para el ocio productivo, en las circunstancias actuales de la pandemia, es una prueba a nuestra propia existencia.

Hace algunos meses la noticia decía: “Neumólogo advierte que aglomeraciones y filas son atentado a la salud de los adultos mayores. Las personas de la tercera edad hacen colas largas para cobrar sus bonos en los bancos. El especialista Abel Lara dice que el riesgo de contagio es alto y que los barbijos no representan una “protección total”.

Que obliguen a las personas a hacer fila para realizar un trámite, es una violación a los derechos humanos, un atropello, una desconsideración absoluta con la gente y su tiempo, y una fuente de corrupción. ¿Qué adjetivo falta de expresar para señalar el rechazo vomitivo que nos genera ver esas filas de gente silenciosa, esperando ser reconocidas en un derecho fundamental?
En el siglo XXI, en el reinado de la conectividad y de las redes, en la internet que cruza cuanta actividad debemos realizar, no resulta admisible que se someta a las personas a tanta crueldad, además, frente a la posibilidad de un contagio cada vez peligroso.

Existen áreas más complicadas al involucrar a personas de la tercera edad. El 99% de los usuarios jubilados de las AFP son personas de la tercera edad. Y las filas en las AFP son infinitas. ¿Por qué? ¿Podrían decirnos los directivos de las AFP, si es posible modificar esto? El cobro de pensiones y bonos de las personas de tercera edad se hace en entidades bancarias, y aunque existen ventanillas especiales, son insuficientes y las filas deben hacerlas en los locales cerrados, juntos con todos. ¿Qué ocurriría si se atendiera a las personas de tercera edad solamente sábados y domingos, en condiciones más humanas? En ambos casos, ¿por qué no se termina de implementar el sistema electrónico para el trámite y pago directamente a través de la internet?

Si usted piensa que estoy utilizando la sensibilidad especial que tenemos en favor de personas que merecen toda nuestra consideración por la gratitud que les debemos como sociedad, es cierto. La razón en última instancia es porque un derecho que debiéramos tener todos y que se nos desconoce, en estos casos, la defensa de ellas hace inadmisible por la calidad de esas personas, la aceptación de tales conductas.

No se trata de un evento deportivo o la asistencia a un espectáculo que podría tener otras consideraciones. Además del cobro de pensiones y bonos, se trata de alcanzar una atención médica, un espacio en la escuela, un lugar en el cuartel, y la lista sigue infinita como la gente convertida en un número para ser atendida.

“Hay aplicaciones que las empresas utilizan para manejar todo remotamente y con altísima seguridad. La implementación no es complicada, el tema en el campo público es que exista decisión política e institucional” dice el ingeniero de sistemas Hugo Martínez, quien enumera lo que podría hacerse sin filas, inclusive desde el teléfono: todo el tema AFP y confirmación de vivencia, renovación de carnet de identidad, antecedentes, brevets de conducir, temas bancarios.”

Está en nuestras manos terminar de aguantar tanto maltrato, En clave electoral proactiva, ¿qué pasaría si todos los candidatos a Gobernadoras(es) y alcaldesas(s) se comprometieran a realizar una revolución administrativa para suspender las filas inhumanas y corruptas? Ya, ¡basta!.

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