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1 de noviembre de 2017, 4:00 AM
1 de noviembre de 2017, 4:00 AM

El actual delito de ‘homicidio y lesiones graves y gravísimas en accidentes de tránsito” (Art. 261 Código Penal), prevé una pena de uno a tres años de reclusión a quien por ‘culpa’ (en contra sensu del dolo que es la intención de dañar a alguien) causare la muerte o lesiones graves o gravísimas. Asimismo y en caso que el hecho se produjera estando el autor bajo dependencia de alcohol o estupefacientes, la pena será de reclusión de uno (1) a cinco (5) años.

El nuevo Código Penal, que está siendo tratado en el Legislativo, esta previendo mudanzas a dicho tipo penal, entre ellas las de sancionar la precitada parte “culposa” (Art. 15 Código Penal) o de conducción con imprudencia, negligencia, impericia o inobservancia de los reglamentos inherentes a la conducción de vehículos, con dos a cuatro años de prisión. Y, su parte ‘dolosa’ (Art. 14 Código Penal) la de dirigir motorizados bajo efectos de alcohol u otros, será agravada de cuatro (4) a ocho (8) años.

En cuanto al delito culposo, advertimos que la pena mínima se aumentara a dos años, facultando al Ministerio Público la aprehensión del procesado al momento de sus declaraciones (Art. 226 Cod. proc. penal); asimismo y en cuanto la pena máxima, al pasar a cuatro años, emerge la posibilidad de que el procesado en juicio pueda ser condenado a cuatro años y no poder ser favorecido con la ‘suspensión condicional de la pena’ (Art. 366 Cod. proc. penal que consiste en que el condenado no ingresa al penal a cambio de cumplimiento de ciertas medidas restrictivas de su libertad), que se da cuando la pena máxima de la condena no excede de los tres años y el reo no ha sido condenado anteriormente por delito doloso. Tal situación, es decir, que el procesado por culpa pueda ser encarcelado contradice las políticas de excarcelación debido a la retardación de justicia y la sobrepoblación de las cárceles.

En cuanto a la figura ‘dolosa’ del citado delito o la ‘conducción bajo dependencia de alcohol y otros’, y toda vez que quien conduce bajo efectos del alcohol y otros, consideramos que este hecho debería ser sancionado bajo la figura del tipo penal de “homicidio”, actualmente prevista por el Art. 251 del Código penal, que establece una pena de cinco a  20 años. Esto,  fundado en que dicha conducta de conducir bajo efectos de drogas u otros, se constituye en un delito de ‘preterintencion’, que surge cuando el agente practica una conducta dolosa, menos grave, pero obtiene un resultado dañino más grave del pretendido, en la forma culposa.

De donde, el conductor ebrio que al conducir su motorizado si bien no quiere matar a nadie empero y debido a su estado etílico viene a perder el control del vehículo y mata, merece ser sancionado por el precitado delito de ‘homicidio’. Para una mejor ilustración, tenemos el hecho en el que el ladrón que, a mano armada pretendía robar a una persona, sin embargo el arma se le dispara ocasionándole la muerte. Como vemos, el agente solo quería robar, su dolo era la apropiación ilegal de los objetos ajenos, pero por su impericia en el manejo del arma, es decir por culpa, esta se le dispara y causa la muerte de la víctima.

Para concluir, debemos indicar que todas las personas que conducen motorizados diariamente (sin efecto alguno de alcohol u otros) están expuestas a accidentes de tránsito en los que culposamente puede coexistir el fallecimiento de un tercero, así aumentar la pena al grado de que su autor no pueda beneficiarse con ‘suspensión condicional de la pena’, se constituye en un contra sensu a las modernas corrientes penales que para este caso prevén otras medidas menos gravosas, entre ellas, la indemnización, prestación de servicios públicos, suspensión de la licencia de conducir, etc., que surtirán mejor efecto en la rehabilitación de estas personas que la reclusión en una cárcel. Ya en el caso de los conductores bajo efectos del alcohol u otros, y a pesar del aumento de la pena, el no sancionarlo conforme al delito de ‘homicidio’ se seguirá tratando esta conducta de manera errónea toda vez que el que consume alcohol u otros, y después conduce un vehículo tiene plena conciencia que practica una conducta dolosa, si bien menos grave, empero puede, de manera culposa, producir la muerte.

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