Opinión

Mujeres y acceso al crédito

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1 de mayo de 2022, 4:00 AM
1 de mayo de 2022, 4:00 AM


Ivette Espinoza Vásquez

Uno de los resultados del reciente estudio realizado por Credicorp, sobre Inclusión Financiera, muestra que solo un 36% de las mujeres bolivianas confía en el sistema financiero, siete puntos porcentuales menos que los hombres, evidenciando que la brecha de acceso a servicios financieros entre hombres y mujeres aún persisten en América Latina y Bolivia. La inclusión financiera tiene como factor relevante el acceso al crédito. 

Para el caso específico de Bolivia a partir de la Ley de Servicios Financieros, emitida en agosto de 2013, se han realizado importantes cambios normativos relacionados con la fijación de tasas de interés y creación de fondos de garantía, que si bien han permitido un mayor acceso al crédito de las mujeres, no se han reflejado en una igualdad de género ya que persiste una brecha, disminuyéndose las posibilidades de empoderamiento y crecimiento económico inclusivo. 

Entre los periodos comprendidos entre diciembre de 2017 y diciembre 2021 se observa un mayor acceso a los créditos por parte de las mujeres, presentando un crecimiento superior al 28% (de 5.656 a 7.252 millones de dólares), que en términos de número de operaciones representa un crecimiento de más del 11% (de 688.000 en diciembre 2017 a 765.000 operaciones en diciembre 2021). 

De los créditos obtenidos por las mujeres al 31 de enero de 2022 (7.269 millones de dólares) el 39% corresponde a créditos de vivienda, un 27% a créditos productivos, el 15% a consumo y un 19% a comercio y servicios. Con un índice de mora (número de operaciones no pagadas con relación al número de préstamos otorgados) del 1,8%, menor al presentado por los créditos otorgados a hombres que alcanza al 1,9%.

Si bien estas cifras son alentadoras, mucho más si consideramos que las mujeres demuestran ser mejores pagadoras que los hombres, la brecha de acceso al crédito se mantiene desde el 2017 en 35%, pues del total de créditos otorgados por las entidades de intermediación financiera (bancos, cooperativas, entidades financieras de vivienda e instituciones financieras de desarrollo) las mujeres solo representan el 35% frente al 65% de los hombres del total de créditos otorgados. 

En el caso del acceso que tienen las mujeres a los créditos de vivienda de interés social, esta relación mejora un poco al 39%, siendo beneficiadas más de 35.000 mujeres de las que el 60% obtuvo créditos a una tasa de interés del 5,5% establecida para créditos de vivienda de interés social de hasta 88.000 dólares.

A pesar de que el acceso al crédito tiene un impacto positivo en el empoderamiento y en la autonomía económica de las mujeres, de un total de 769.000 operaciones otorgadas a mujeres, el 61% son menores o iguales a 5.000 dólares americanos, siendo la relación de participación en este estrato del 41% mujeres y un 59% hombres, relación que disminuye cuando el monto del crédito es mayor a 10.000 dólares americanos llegando al 37% mujeres y un 63% hombres. 

Bajo este panorama podemos señalar que las entidades de intermediación financiera no solo consideran la capacidad de pago para que las mujeres puedan acceder al crédito, sino que existen otros factores que limitan su acceso, como ser: el no contar con garantías o carecer de experiencia en la administración de proyectos productivos o comerciales de mayor envergadura. 

Otro aspecto que llama la atención y limita el empoderamiento económico de las mujeres, es su reducida participación en niveles de planificación y decisión como son: los directorios y alta gerencia de las entidades de intermediación financiera, alcanzando a un 19% y un 22%, respectivamente.

Si bien se puede destacar que en Bolivia en los últimos años las mujeres presentan mayor acceso a los créditos que brindan las entidades de intermediación financiera -debido a las medidas adoptadas en su favor- aún existen tareas pendientes por realizar con el propósito de ir cerrando las brechas que aún persisten y lograr un crecimiento económico inclusivo que considere a las mujeres.

La autora es economista especialista en servicios financieros

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