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Museo de los pioneros del norte amazónico (Portachuelo)

Mario Suárez Riglos 7/6/2021 05:00

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Muchos de los alimentos, tejidos, y otros materiales y bienes de consumo tienen su historia ligada a las rutas de los mercaderes o comerciantes que los trasladaban desde sus lugares de producción a los centros de consumo.

Así, los casos de la ruta de la seda, desde la China a, o la ruta de especias de la India, hicieron historia, como también hicieron historia otras mercaderías de más tristes recuerdos.

En Santa Cruz también tenemos mucha historia, aunque más reciente, sobre rutas que, aunque en el caso que vamos a nombrar, no trasladaba productos, sí trasladaba pioneros, empresarios y mano de obra para el aprovechamiento simultáneo o consecutivo de goma, castaña y cascarilla, entre otros, con que los casi 50.000 cruceños que se dirigieron, a poblar la Amazonia boliviana.

La que podríamos llamar la ruta de la goma, la castaña y la cascarilla, y/o de los pioneros de la colonización del norte amazónico boliviano, que combinaba leguas de caminos de tierra, a caballo, en carretón y a pie con largos recorridos fluviales en batelones o frágiles cascos y canoas, arrancaba desde Santa Cruz de la Sierra y terminaba en el norte del Beni y en Pando, en diferentes colocaciones, que era como se conocían los territorios a ser explorados y explotados por los pioneros emprendedores cruceños.

De Santa Cruz se arrancaba por la Calle Beni, que ignoro si para entonces ya se llamaba así, y seguía por lo que hoy es el barrio y antes eran las quintas de Hamacas, Viru Viru (¿no deberíamos decir Birubiru, para que el nombre parezca más nuestro?), La Enconada, El Monte de la Víbora, y Portachuelo, hasta llegar a Cuatro Ojos, pasando por establecimientos agropecuarios notables, de las provincias aledañas.

La Calle Beni de la capital cruceña, “por donde se va y no se vuelve”, en alusión a los muchos que optaron voluntariamente por quedarse y establecerse en la región, y/o porque murieron en la travesía o en los lugares de destino, ya sea por las difíciles condiciones naturales, enfermedades, alimañas y fieras, o por la fiera e injusta disciplina que imponían algunos de los empresarios para evitar el desbande de la mano de obra, era el arranque de la aventura, la posibilidad de hacerse rico, y llegar a ser rico hasta en Europa, o la posibilidad de fracasar, volver más pobre de lo que se partió, o inclusive morir, dejando la sangre y la ceniza en el bosque para “fecundar protoplasmas de flores nunca vistas”, como decía don Raúl Otero Reiche.

En estas odiseas, Portachuelo, se constituyó en una importante pascana de aprovisionamiento, descanso y retoma de fuerzas, y allí se fue asentando la más pura y castiza cruceñidad. Portachuelo también tiene su propia Calle Beni, que es una especie de continuidad al camino o ruta de los pioneros y que hasta hace poco seguía siendo un camino de tierra con potreros, pampas y bosques a los costados, donde se encuentran aún mujeres con la tinaja en la cabeza, y hombres a caballo, con la escopeta en bandolera.

Por dichos argumentos, modestamente postulamos que Portachuelo merece un museo y parque temático que rememore la ruta de los pioneros, aunque solo haya sido una de las primeras paradas antes de llegar a Cuatro Ojos, notable puerto en la provincia Sara con el Piraí más encajonado y navegable para empezar la travesía fluvial.

Este puerto tan bellamente ilustrado en pinturas de Carlos Cirbián se conoce que fue históricamente utilizado por los cruceños en el siglo XIX y parte del siglo XX, aprovechando el auge de la goma, además es interesante saber que entraron por esta vía el primer camión, el segundo automóvil hacia la ciudad capital, tractores, la primera lancha a vapor y varios artefactos para la empresa de luz que había en Santa Cruz, ni que decir de los productos agrícolas que iban y venían de sur a norte.

Inclusive Alcides d`Orbigny hace mención sobre la importancia de este puerto, que lamentablemente la naturaleza se lo llevo, dejando a Santa Cruz, sin la conexión fluvial tan necesaria e importante con el norte boliviano.

Sabemos que Portachuelo respeta mucho su origen y sus tradiciones, y no dudamos que las autoridades cívicas y municipales y la gente linda de tan hospitalaria ciudad darán cobijo a la idea y la llevarán a buen puerto, un portachuelazo, como su nombre lo indica…



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